“La mujer, los looks, la mezcla. Colores. “Antes lo elegante era negro o gris, bien europeo. Nosotros somos color, bien latinos”.“La cosa caliente está en la calle: todo sucede ahí”, define Benito Fernández.

 

 

Hablamos de como interactúan moda y ciudad en una recorrida que va desde los desfiles de alta costura a los blogueros que buscan tendencia en la vía pública. “Vengo del Fashion Week en París y me encuentro con que ya no conecto con la vidriera y sí con la mujer de la calle, los looks, la mezcla. Hoy la gente y la ciudad están haciendo la moda”, avanza. Lo explica con un ejemplo: “Hace un mes, un chico que tiene un blog de moda fotografió a Marina, mi hija, por la calle, sin saber que era mi hija. Iba a la facultad y tenía unas botas de lluvia fucsia de una marca conocida. Ella me lo mostró como algo gracioso, lo puse en Twitter y en Facebook, con 100 mil seguidores cada uno, y siguió girando: se agotaron las botas. Hoy yo no agoto con ninguna tapa de revista. Me da llegada, pero lo que vende es la calle”.

 

¿POR QUE SE DA  ESTE PROCESO?

 

Toda esta información que nos dio la tecnología, los celulares, Internet… en algún punto necesitamos concretizarlo. Antes ibas a las fiestas a levantar, hoy levantás en la calle. Los noticieros van a la calle. Todo es la calle. Es el lugar donde estamos diciendo las cosas, conectando, manifestando. Antes era el lugar al que no había que ir, y hoy es donde nos juntamos.

 

 

Benito nació en Villa Urquiza y durante los primeros años tuvo un circuito que define como acotado. “Jugar a la pelota, los carnavales, la fogata de San Pedro y San Pablo. Supongo que sería como los barrios cerrados de ahora: de Altolaguirre y Quesada una cuadra para un lado, para el otro y no mucho más”, cuenta. Cuando tenía ocho años se hicieron socios de Tortugas y cambió la historia. “Mi padre era médico, se dedicó a la construcción y tuvo un crecimiento económico muy grande y repentino. Pasamos de un barrio tranquilo al club más sofisticado de la Argentina, de un límite de esquina a esquina a un lugar donde tenían equitación, polo golf, cosas que no sabía ni que existían”, compara.

 

 

Siempre contó la historia del estudiante de Derecho que a los 24 años cambió de rumbo. “Recién ahora, a mis 52, me doy cuenta que la moda estuvo presente desde chiquito. Soy de maduración tardía. Me lleva un poco más de tiempo, pero llego a lugares interesantes. Sacar prejuicios me hizo construir una carrera diferente, mi familia, dos hijos divinos con una cabeza bien abierta, moderna”, repasa.

 

 

LA IDEA DE “LO MODERNO” LLEGA A OTROS LUGARES…

 

Me gusta como está interactuando la Ciudad en ese sentido, ahí también estamos sacando prejuicios. Hace poco me convocaron para pintar unos bancos en la plaza Armenia, en Palermo. Me encantó. ¿Por qué no se puede poner lindo un banco que es horrible?

 

 

EN LA CIUDAD SE VE MAS COLOR, QUE ES TU LEMA …

 

Me encanta, es el quiebre de mi carrera. En 2009, cuando presenté en los Martín Fierro un vestido de mi colección Etnia con Natalia Lobo, fue un escándalo. Decían que el color no podía ser elegante, que era un disfraz. ¿Qué somos nosotros? Somos color. Andá al Norte a ver tejidos, a Perú, a Bolivia. No somos más europeos. ¿Qué nos creemos? Somos latinos, tenemos mujeres bellísimas, textiles divinos, cosas increíbles. Después vino la expresión de color y todo estuvo buenísimo: me fue bien en el Fashion Week de New York y Patricia Field (vestuarista) me pidió ropa para Sex and The City y Ugly Betty, Máxima Zorreguieta, todo bien. Pero antes lo elegante era negro, gris y europeo. Para eso están los belgas, que lo hacen divino.

 

 

La modernidad es movimiento, y el movimiento trae cambios. “Venía de la alta costura, pasé al prêt á porter y hoy mi carrera se sustenta en estar más cerca de la gente: lanzar mi primer perfume, participar de un aviso de un desodorante de ambientes o diseñar prendas de venta masiva. Me gusta la moda desde lo social. De hecho, en este nuevo concepto empecé a abrir más boutiques y la consigna es que las vendedoras no estén todas con mi ropa, no tienen por qué estar de uniforme. Se mezclan las marcas, las texturas, el día y la noche”, expone. Y sí, volvemos al punto de partida: sin prejuicios.

 

 

Maria Barberis   www.pinterest.com/mariabarberis

 

Gentileza diario clarin   Por Einat Rozenwsser  foto lorena lucca



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