Los trastornos de la salud de naturaleza alérgica afectan a varios millones de personas en nuestro país y constituyen unos de los motivos de consulta más frecuentes de atención primaria en el mundo. Su incidencia ha aumentado en forma alarmante en las tres últimas décadas, adquiriendo características epidémicas.

 

El doctor Claudio Fantini (MP 92384) plantea el interrogante acerca de “¿qué tienen en común aquella persona que estornuda cuando busca una frazada guardada en el placard, con aquella otra que se rasca desesperadamente y con la piel cubierta de ronchas luego de haber comido frutillas, o con quien se levanta en horas de la madrugada con el pecho oprimido, ahogado, con una crisis de asma desencadenada por un cambio en el tiempo, o con aquel otro que ve su rostro hinchado, con sus párpados, labios y articulaciones doloridas y picándole, luego de haber tomado un medicamento?, como así también ¿qué tienen en común con ese niño que tiene la piel seca y escamosa, lastimada de tanto rascarse en algunas zonas del cuerpo?”.

 

Y destaca que “el factor común es un tipo especial de anticuerpo (Inmunoglobulina E, ó IgE) que en estos pacientes se halla muy elevada. La IgE se adhiere a un grupo de células del organismo (Basófilos y Mastocitos), cargados de productos químicos. Ésta unión, más la presencia del elemento desencadenante específico como por ejemplo el polvo de las frazadas, o las frutillas, o los medicamentos, las hace volcar sus productos químicos a la circulación sanguínea, produciendo esos síntomas como rinitis, asma, eccema y urticaria”.

 

Finalmente agrega “esta IgE, como todo anticuerpo, actúa reconociendo sitios muy específicos de diversas moléculas que se ponen en su contacto. Pero en este caso, las moléculas no son normalmente productoras de enfermedad, y es por ello que quienes no son alérgicos, no producen estos anticuerpos en gran cantidad. Así actúan contra moléculas integrantes de ácaros del polvo doméstico, hongos anemófilos (existentes en sitios húmedos, mal soleados), pólenes, epitelios animales, entre otros.”

 

Otro de los factores son los ácaros que suelen ser importantes productores de alergias “perennes”, es decir que persisten todo el año, mientras que los pólenes suelen marcar “alergias estacionales”, como la clásica fiebre del heno, descripta con pólenes de árboles (plátanos, tilos, álamos, etc), de pastos o de malezas, justamente en la época de polinización, y florecimiento de éstas plantas. Esto se presenta producido por pólenes que transmite el viento (anemófilos) y no se producen por aquellos pólenes de flores vistosas que son llevados por insectos.

 

De los diversos alimentos, los que habitualmente producen alergia son la leche de vaca, la clara de huevo, el chocolate, las nueces, el tomate, el maní, los pescados, y algunas frutas (frutillas, kiwi, cítricos).

 

Para el especialista “todos esto elementos contra los cuales se pueden producir anticuerpos IgE reciben el nombre de Alergenos. Los anticuerpos son propios para cada uno de estos alergenos y cada paciente puede tenerlos contra uno o contra varios.

 

Existe una forma de reacción alérgica, muy fuerte, generalmente producida por medicamentos o por la picadura de insectos, que es el llamado shock anafiláctico, donde muchas de estas células se activan al mismo tiempo, y es tal la cantidad de mediadores químicos que se liberan que puede poner en peligro la vida del paciente”.

 

Desde el Colegio de Médicos IX Distrito formulan estas preguntas con el sentido de informar a la comunidad acerca de ésta patología tan recurrente y que merecen aclararse:

 

-“¿Tengo Asma o tengo Alergia?”: es muy común considerar el Asma y la Alergia como dos padecimientos diferentes: el primero grave y la segunda benigna. La Alergia que significa “reacción diferente”, no es una enfermedad sino una condición del paciente. El Asma es la enfermedad en que la “reacción alérgica” se produce a nivel de los bronquios. Es decir que el alérgico puede ser asmático o no.

 

-“De Asma nadie se muere”: hace 30 años se consideraban los pocos casos de muerte por Asma como debidos a la sobredosis o intoxicación por exceso de ingesta o de inhalación de las antiguas drogas antiasmáticas. Hoy se han visto casos de muerte por Asma, cuyo número, si bien escaso, está aumentando, siendo su causa aún desconocida. Una posibilidad sería la falta de tratamiento, o uno inadecuado o insuficiente.

 

-“El Asma se cura por sí sola, en la pubertad”: hay algunos chicos asmáticos que curan su enfermedad en la pubertad espontáneamente. Pero es un error médico relativamente común, no efectuar tratamiento en niños a la espera de la pubertad. Esto implica que el paciente siga teniendo crisis durante muchos años, y lo que es más grave, la posibilidad que de este modo, cuando llegue a la pubertad la enfermedad haya producido ya complicaciones definitivas.

 

-“Los medicamentos para el Asma producen adicción y acostumbramiento”: Falso. Los nuevos medicamentos antiasmáticos prácticamente carecen de estos efectos.

 

-“Asma igual Invalidez”: Falso. El asmático, salvo un porcentaje mínimo constituido por los asmáticos graves, dista mucho de ser un inválido, ya que tratado adecuadamente puede desarrollar cualquier tipo de actividad laboral y deportiva.

 

-“El Asma y la alergia son psicológicas”: Falso. El ser humano es una unidad psicofísica.Se necesita un terreno alérgico de base, que permita al factor psicógeno, entre otros, desencadenar las crisis.

 

-“El asmático no debe practicar deportes: Falso. El asmático puede y debe practicar deportes.

 

-“Las enfermedades alérgicas aparecen sólo en la infancia”: Falso. Cuanto más importante es la predisposición alérgica, más temprana suele ser su aparición. Pero las enfermedades alérgicas pueden comenzar en cualquier época de la vida, incluso en la edad madura.

 

-“Las vacunas no son útiles”: Falso. Cuando se comprueba alergia a pólenes, ácaros, hongos de la humedad , veneno de abeja o avispa, picadura de hormiga colorada y otras sustancias, las vacunas son de suma utilidad. Según la OMS, constituyen el único tratamiento capaz de cambiar la evolución natural de una enfermedad alérgica. Deben ser indicadas exclusivamente por el alergista.

 

-“La embarazada asmática no debe efectuar ningún tratamiento para su asma”: Falso. La asmática que se embaraza debe continuar efectuando su tratamiento, incluyendo las vacunas. Ello permite en la mayoría de los casos, que no se produzcan complicaciones y que la criatura no sufra las consecuencias de una crisis de asma de su madre.

 

-“¿Se puede prevenir la alergia?”: Sí, en parte. Cuando un niño tiene antecedentes alérgicos en la familia y cuando tiene un nivel de IgE elevado es muy importante realizar un Control Ambiental. De esta manera disminuiremos las posibilidades que se haga alérgico a los alimentos y a las sustancias que lo rodean.

 

-“¿Las enfermedades alérgicas deben tratarse precozmente?”: Sí. Cuanto más rápidamente se inicie el tratamiento, mayores serán las posibilidades de éxito y menores las de complicaciones.

 

-“¿Cuándo debe verse a un alergista?”: Cuando un paciente presenta Asma, el alergista puede ayudarlo a controlar y eliminar sus síntomas. Es importante también el tratamiento de otras afecciones alérgicas, tales como rinitis o urticarias que, sin ser graves, impiden una buena calidad de vida.



Siguiente Noticia Alvarado busca variantes para recibir al líder

Noticia Anterior Turismo Mar del Plata presentó el “Programa de Recreación Social”

Nos interesa tu opinión:

Comentarios:

No hay comentarios

Deja un comentario