Un sector comercial de la calle Olavarría sufrió en las últimas dos semanas una serie de episodios delictivos, siendo la principal damnificada una tradicional juguetería.

 

El dueño del comercio reconoció que esta situación se produce “llamativamente” luego que la policía dejara de brindar una “custodia” en la zona a raíz que los comerciantes se negaron a aportar una mayor “colaboración” económica.

 

Días atrás, una agente policial que fue desplazada de la fuerza afirmó que “hay comerciantes que compran protección al jefe policial de turno”.

 

El dueño de Juglarcitos, una reconocida juguetería de Mar del Plata que cuenta con su local en Olavarría y Rawson, fue víctima durante la madrugada del segundo robo en apenas diez días.

 

Para José Luis esta situación resulta llamativa luego que los comerciantes de esa cuadra decidieran dejar de aportar una “colaboración” económica a la policía para que hubiese presencia permanente.

 

El comerciante reconoció que hace tres años, a raíz de los constantes robos, hablaron con el jefe de la comisaría novena quien les ofreció esta posibilidad, a cambio de 500 pesos por meses por local.

 

Durante todo este tiempo el nivel de robos bajó considerablemente y todos los días se apostaba en una de las esquinas un efectivo policial.

 

Pero hace dos semanas le comunicaron a José Luis (que era el encargado de juntar la plata) que habían cambiado las autoridades en la mencionada seccional y que el aporte económico era insuficiente y había que “actualizarlo”.

 

Sin embargo, los comerciantes se negaron y como consecuencia la “protección policial” fue retirada. Desde entonces, la juguetería se transformó en blanco de los delincuentes.

 

LA DENUNCIA DE UN EFECTIVO POLICIAL

 

Días atrás, la sargento Virginia Sosa formuló graves acusaciones contra el funcionamiento de la fuerza policial, luego de ser desplazada de su cargo por salir en defensa de dos agentes de la seccional Tercera que custodiaban a un delincuente dentro de un patrullero por falta de médico policial y luego de agredir a uno de los uniformados se escapó.

 

Sostuvo que el trabajador de policía no tiene derecho a expresar ninguna disconformidad y alertó la falta de móviles, de mantenimiento y de recurso humano para brindar seguridad a los vecinos.

 

Sosa denunció que existen jefes policiales que mantienen “kioscos”, es decir, “comerciantes que pagan por seguridad al jefe de la dependencia y este dispone un policía en ese lugar. De esa manera se resta un efectivo que tendría que estar previniendo el delito en toda la zona y no en un negocio específico”, añadió.

 

“No queremos más estos manejos y con la sanción que me impusieron pretendieron intimidar al resto de los compañeros a no reclamar por condiciones justas y abusos de los altos jefes“, agregó.

 

Al ahondar sobre esta grave denuncia, aseguró que “ningún policía desconoce estos manejos“.



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