Así se desprende de un informe realizado por la consultora Management & Fit a nivel nacional, aunque se observa una leve mejora en el margen.

 

La evaluación negativa de los encuestados sobre el futuro de su situación económica personal se redujo de 53% en agosto a 44% en septiembre, en tanto, el porcentaje que estima que la economía empeorará en los próximos meses cayó de 60% a 54%.

 

Este panorama poco alentador también se ve reflejado en las expectativas inflacionarias, de ingreso y consumo, por primera vez relevadas a nivel nacional.

 

En materia de precios, la evaluación sobre la inflación pasada resultó más pesimista que la real, con una media del 30%, frente al 24% del IPC Provincias. En tanto, para los próximos doce meses, el menor nivel de actividad impactó sobre la evaluación de los encuestados, con una media del 25%, en línea con la inflación actual y las proyecciones de mercado.

 

Por su parte, las expectativas de ingresos se muestran muy por debajo de los indicadores oficiales. Mirando hacia atrás, los encuestados estimaron que sus ingresos aumentaron apenas 10% en los últimos 12 meses, con lo cual su pérdida de poder adquisitivo habría rondado el 20% anual. Asimismo, esperan que sus ingresos evolucionen de forma idéntica en los próximos 12 meses, con lo cual la caída real sería del 15%.

 

La evaluación subjetiva de los encuestados luce algo desfasada: según el INDEC, los salarios crecen a un ritmo del 25% anual, en tanto los ingresos de los hogares relevados en la Encuesta Permanente de Hogares aumentaron un 20% anual durante el segundo trimestre del año (último dato disponible).

 

En cuanto al consumo de bienes durables, las expectativas tampoco son alentadoras. Apenas un 22% de los encuestados consideró la actual coyuntura como buen momento para la compra de inmuebles, porcentaje que aumenta a 29% en el caso de automotores y 36% para los electrodomésticos.

 

En esta evaluación inciden, además del panorama económico general, la dificultad de acceder a financiamiento adecuado y el cepo cambiario en el caso de inmuebles, el encarecimiento de los automotores 0 km y las restricciones a la importación, que limitan las marcas y calidad disponible de electrodomésticos.

 

Al desagregar el análisis diferenciando entre quienes consideran que la economía mejorará en el futuro próximo (optimistas) y quienes suponen que empeorará (pesimistas), el primer grupo espera que la inflación baje (de 25% a 20%), aunque el crecimiento de sus ingresos también lo hará (de 15% a 10%). También hay una proporción importante de este grupo que considera la actual coyuntura resulta favorable para el consumo de bienes durables.

 

Los optimistas son personas que en las elecciones de 2011 votaron por Cristina Kirchner y que actualmente aprueban su gestión de gobierno, mientras que el otro grupo está conformado por personas que en 2011 no votaron por la Presidente y que actualmente desaprueban su gestión.

 

El relevamiento de expectativas de Management & Fit refleja un alto nivel de inercia inflacionaria, incluso entre los grupos más optimistas, factor que complica aún más el (escaso) control de la inflación por parte del Gobierno.

 

Por otra parte, las percepciones negativas sobre el futuro del nivel de actividad, ingresos y consumo lucen un tanto exageradas, considerando que lo peor de la recesión ha quedado atrás y una recuperación económica luce probable.

 



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