Un grupo de personas, muchas de ellas con sus rostros cubiertos, ingresaron a la Facultad y demolieron una pared en el aula 60. Asimismo, insultaron, empujaron e intentaron quitarle el celular a una docente.

 

Esta situación fue denunciada por el Equipo de Gestión de esta unidad académica que repudió tales acciones de destrucción de bienes de la Universidad Pública, “acciones a las que no se les encuentra justificativo alguno”, expresaron.

 

Este accionar vandálico habría sido motivada por la decisión de dividir un salón con capacidad para 135 sillas, al considerar desde la conducción de la Facultad que sería beneficioso para su funcionamiento y disponer un aula grande de 110 sillas y una más pequeña de 25.

 

“Dicha decisión de la gestión supone la elección de un criterio entre otros, con el que se puede no acordar y pensar que lo mejor hubiera sido dejar dicha aula como estaba. No obstante, en modo alguno puede justificarse un acto de tal irracionalidad, que desprecia las horas de trabajo del personal de Mantenimiento de la Universidad y los bienes públicos, así como pone en riesgo la integridad física y psíquica de las personas”, manifestaron desde la Unidad de Gestión.

 

Cabe señalar que en esos momentos estaban reunidos en trabajo de Comisiones los miembros del Consejo Académico de la Facultad, quienes se vieron interrumpidos.

 

Una nube de polvo de demolición afectó las instalaciones del Servicio de Información Documental. Afortunadamente la Gestión desalojó a todas las clases de ese piso, el superior y el inferior, para así evitar que cualquier alumno o docente se viera afectado en su integridad física.

 

“Gracias a esa rápida acción preventiva, no hubo que lamentar que alguien saliera lastimado, pero es evidente que hechos de esta naturaleza no deberían haber ocurrido y que debemos trabajar desde una concientización profunda para que no se repitan”, indicaron.

 

Por su parte, el Consejo Académico de la Facultad de Humanidades emitió una Declaración donde aprobaron por mayoría repudiar las acciones de violencia y destrucción del aula 60.

 

“Repudiamos en forma profunda esas acciones violentas tomadas al margen de los cuerpos colegiados de nuestra Universidad. Destruir una pared, atacar los bienes públicos, no forma parte de las acciones una institución democrática”, expresaron.

 

“Convocamos a los docentes y a la comunidad universitaria a debatir estas cuestiones con los estudiantes en las aulas y manifestar su repudio a este tipo actos”, concluyeron.



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