Guía rápida para convertirnos en las mejores anfitrionas. Acondicionar todos los ambientes de uso común es una de las reglas básicas. Recibir con clase y no morir en el intento parece ser algo poco menos que imposible. Sin embargo, con la dosis justa de organización podremos conseguir que cualquier reunión sea un verdadero éxito. “Ser anfitrión es una gran responsabilidad”, dice el profesor Rubén Alberto de Gavaldá y Castro, maestro de ceremonial y protocolo.

 

 

UN BUEN PLAN 

1-Muchos agasajos están condenados a fracasar por simples errores de cálculo, comenzando por la lista de invitados. “La semilla de toda reunión es cómo armo el grupo de personas. Estas deben ser afines: no hay que unir el agua y el aceite mezclando a los amigos de la facultad con primos, vecinos, etc.”, explica Gavaldá. Según nuestra costumbre, una comida debería tener lugar entre las 21 y las 22 horas.

2-Otra cuestión básica es la vajilla: es fundamental ofrecer algo que se adapte a nuestras posibilidades antes de hacer papelones como servir helado en tazas o vasos.

3-Un punto central a la hora de elegir el menú es disponer o no de personal de servicio. En este último caso, todo deberá estar simplificado: serán menos los invitados, la comida más sencilla y la dueña de casa deberá estar atenta a anticipar todo lo que pueda.

 

 

BIENVENIDOS

Con atino y buen gusto, nuestra casa puede transformarse en un lugar cómodo y acogedor donde desarrollar nuestro evento. El ama de casa avezada comenzará a preparar todo con varias horas de anticipación para que el primer invitado no llegue cuando todavía estamos ultimando detalles.

 

 

¿QUE AMBIENTES SELECCIONAR?

Todos los de uso común: bibliotecas, escritorios, jardines de invierno, balcones, etc. En principio sacaremos todo lo que no queremos que se vea o que se toque, o tememos que se rompa. Para el baño, el profesor recomienda jabón líquido, toallas de papel de buena calidad, algún desodorizante de envase discreto y un pequeño bouquet como decoración. El papel higiénico no puede estar a la vista, y la anfitriona o el personal de servicio deberán estar atentos a la reposición.

La iluminación debe ser plena, y puede utilizarse un dimmer o regulador para manejar levemente la intensidad, sobre todo en ambientes chicos.

 

 

UNA VEZ EN LA MESA 

Los anfitriones se sientan enfrentados en los extremos de la mesa: la cabecera principal es la que mira de frente a la puerta de ingreso al comedor. El lugar de honor no es la cabecera, sino a la derecha del anfitrión (las damas a la derecha del dueño de casa, los caballeros a la derecha de la dueña de casa).

 

En el caso de no contar con personal de servicio, la anfitriona deberá preparar todo con anticipación. Las sillas se disponen ligeramente en diagonal hacia la derecha, nunca perpendiculares al borde de la mesa: tomamos asiento por la derecha, y nos retiramos por la izquierda. Y nadie, jamás, tomará asiento antes de que lo indique la anfitriona. Primero se sentarán las damas, con ayuda de los caballeros, que acompañarán la silla cuando se ubiquen.

 

Si entre los comensales hay matrimonios, lo correcto es enfrentarlos en diagonal. Dice Gavaldá que las parejas “deben sociabilizar, tener descanso marital, intercalar con otros, no estar pegados, simbióticos”. Tampoco es correcto ubicar a todas las mujeres por un lado y a los hombres por otro, o a las niñas y a los niños.

 

Con un gesto discreto, la dueña de casa y “gobernanta” de los tiempos de nuestra comida indicará cuándo podemos empezar a disfrutar del menú. Nadie lo hará antes, ni después de que ella termine de comer.

 

Los modales correctos y la buena predisposición harán el resto. Después de todo, como concluye de Gavaldá y Castro en su libro Ceremonial, un arte para comprender la vida (Paidós), todos estos usos y costumbres tratan de “buscar la convivencia” y de “hacer de la vida una obra de arte”.

 

 

ESTAMOS INVITADOS

Como comensales debemos colaborar para que la comida sea un éxito. Para lograrlo, algunas reglas:

-Colaborar con una charla amena e integrar a los invitados.

-Respetar la puntualidad. La tolerancia social de espera es de 10 a 15 minutos. Avisar ante cualquier retraso y jamás llegar antes.

-En la mesa, adoptar una posición lo más natural posible. Las manos deben mostrarse siempre, y nunca apoyar los codos.

-El cubierto que se levanta del mantel nunca más toca el mantel. Jamás colocar los cubiertos tipo “remo de bote”.

-Todos los alimentos blandos (huevos, verduras, pasteles, pescados, etc.) se cortan con el canto del tenedor: el cuchillo sólo se usa para carnes o fiambres.

-Saber retirarse a tiempo. Si el anfitrión invita a quedarse “un poco más”, estimaremos unos 20 minutos más o lo que dure otro café.

-Nunca pedir lo que no fue ofrecido o no está a la vista.

-No darle órdenes al personal de servicio. Los dueños de casa son los  únicos que pueden hacerlo.

-Sólo se halaga el plato principal, y es el único que puede repetirse.

 

 

Maria Barberis: www.pinterest.com/mariabarberis  & www.mariabarberisfashiontips.blogspot.com

 

Gentileza RevistA Susana  por Eugenia Tavano

 



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