El Tribunal Oral en lo Criminal N° 1 de Mar del Plata condenó a la pena de prisión perpetua a Maximiliano Ezequiel Bonanno, por encontrarlo coautor del delito de Homicidio agravado para lograr impunidad, del hecho ocurrido el 5 de junio de 2010 y del que resultara víctima Emiliano Di Salve.

 

Durante la lectura de la sentencia, los magistrados indicaron que el asesinato del obrero de la pesca se produjo cuando que se dirigía al Hospital Materno Infantil para llevarle pañales a su hija que había nacido dos días antes, y el autor del hecho pretendió encubrir el robo, ya que la víctima llegó a verle el rostro a sus asaltantes.

 

Los jueces Juan Facundo Gómez Urso, Pablo Javier Viñas y Aldo Daniel Carnevale, presidieron el Juicio Oral que se desarrolló durante seis jorndas a fines de agosto, dando a conocer este martes la sentencia por la muerte del trabajador de la pesca, quien fuera asesinado luego de robarle la moto que conducía en la zona de Leguizamon, (ex 212) casi llegando a la intersección de Alvarado, cuando llevaba pañales que le había comprado a su hija recién nacida.

 

En los hechos probados durante el juicio, se pudo determinar que Ariel Maximiliano Sporman, menor de edad en aquel momento, y Maximiliano Ezequiel Bonanno, interceptaron a Emiliano Di Salve, cuando éste se desplazaba sobre su moto marca Guerrero, tipo Trip, y para detenerlo le efectuaron un disparo con un arma calibre 22 que impactó en su gluteo derecho, con lo que el herido paró su marcha y descendió del vehículo.

 

Los agresores lo alcanzaron al grito de “tapate la cara, tapate la cara” y, con el fin de lograr su impunidad, le tiraron por segunda vez en la zona del tórax, causándole la muerte. Los delincuentes se llevaron la moto, un celular de Di Salve y su billetera.

 

En los testimonios brindados durante el juicio por parte de Elvira Haydeé Espinosa, la mujer de Di Salve, ésta narró que estaba internada en el Hospital, porque hacía dos días que había dado a luz a la hija de ambos y que luego de cambiar y amamantar a su pequeña, recibe un llamado a su celular que identifica como de “mi negrito” y escucha un ruido de moto junto a unas voces que dicen: “tapate la cara, tapate la cara” pero que después se corta la comunicación.

 

La mujer decide enviar un mensaje de texto y al no recibir respuesta decide llamar, con lo que le atiende una voz masculina que le dice: “ese negrito ya fue, recién le pegamos un tiro en la panza y le recabió la moto y el celular“.

 

Espinoza también narró que luego de esa comunicación, comenzó a llamar a otros familiares preguntando por Emiliano, pero ninguno de ellos estaba con él ni supo brindarle información, por lo que volvió a comunicarse con el celular de Di Salve.

 

Al ser atendida oyó que varias personas se reían y le decían que Emiliano ya no existía más, pensando Espinosa que tal vez podría estar secuestrado, les pidió que se lo devolvieran, pero quien hablaba con ella le repetía que Emiliano ya no existía más.

 

Los peritos presentados en el Juicio Oral señalaron con precisión que al verificar las prendas del occiso no encontraron indicios de que tuvieran signos de desgarro o tierra pegada que indicaran una caída de la moto, por lo que el segundo disparo lo recibió ya habiéndose bajado de la moto y totalmente indefenso.

 

Los jueces entendieron que el asesinato se había producido con el fin de encubrir el asalto y posteriomente el robo, porque los autores sabían que Di salve podía reconocerlos.



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