En Mar del Plata Veinte 20, con la proyección de “Ramón Carrillo, el médico del Pueblo”, comenzó el ciclo de cine debate mediante el cual se proyectará una película los últimos viernes de cada mes en la sede de la ONG ubicada en Colon y Catamarca con entrada libre y gratuita.

 

El titular de 2020, Marcelo Artime participó del debate que en esta oportunidad fue coordinado por Beatriz Morrone, Nora Adrogue y Marcelo San Martín.

 

Tras la presentación del documental dedicado a la vida de Ramón Carrillo, el primer ministro de Salud de la Nación, el debate sobre la figura de quien es considerado como el padre de la medicina preventiva y social en la Argentina.

 

En ese sentido, sostuvo que “desde Mar del Plata Veinte 20, con este tipo de actividades y con otras como La Fuerza del Arte, tenemos el objetivo de abrir espacios culturales que no sólo son u aporte y una parte de nuestra identidad sino que hacen al desarrollo humano de nuestros vecinos”.

 

Carrillo era neurocirujano, neurobiólogo y médico sanitarista. Nació en 1906 y entre 1930 y 1945 realizó valiosas investigaciones sobre las células cerebrales y sobre la anatomía comparada de los cerebros de las diversas clases de vertebrados.

 

También aportó nuevas técnicas de diagnóstico neurológico (yodoventriculografía; tomografía, tecnología precursora de lo que hoy se conoce como tomografía computada. Durante ese período halló la enfermedad de Carrillo o papilitis aguda epidémica; describió en detalle las esclerosis cerebrales realizando durante la investigación numerosos trasplantes de cerebro vivo entre conejos, y reclasificó histológicamente los tumores cerebrales.

 

A su vez, propuso una “Clasificación de las enfermedades mentales” y en el año 1942, cuando tenía treinta y seis, ganó por concurso el cargo de Profesor Titular de Neurocirugía de la Universidad de Buenos Aires.

 

Luego, se dedicó al desarrollo de la medicina social (sanitarismo), y en 1946, en el primer gobierno peronista se convirtió en secretario de Salud Pública –dependencia que posteriormente se transformaría en el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social de la Nación-.

 

Su gestión fue brillante. Aumentó el número de camas existentes en el país, de 66.300 en 1946 a 132.000 en 1954. En sólo dos años, erradicó patologías endémicas como el paludismo, con campañas sumamente agresivas. Hizo desaparecer prácticamente la sífilis y las enfermedades venéreas. Creó 234 hospitales o policlínicas gratuitos. Disminuyó el índice de mortalidad por tuberculosis de 130 por 100.000 a 36 por 100.000. Terminó con epidemias como el tifus y la brucelosis. Redujo drásticamente el índice de mortalidad infantil del 90 por mil a 56 por mil.

 

Todo lo consiguió dando prioridad al desarrollo de la medicina preventiva y a la organización hospitalaria.

 

La muerte lo encontró temprano, en 1956 cuando tenía 50 años y en el exilio en Brasil, pero no pudo acallar su testimonio como uno de los fundadores de la idea de salud pública que llegue a todos los habitantes del país.



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