Verónica Chávez, siguiendo las huellas de su padre pescador, se convirtió en la pionera en esta actividad luego de obtener su título en la Escuela Nacional de Pesca “Comandante Luis Piedra Buena”.

 

A los 12 años Verónica Chávez encontró su vocación cuando su padre estudiaba en la Escuela Nacional de Pesca “Comandante Luis Piedra Buena” en Mar del Plata y la hacía presenciar las clases que recibía de sus compañeros en su casa para reforzar lo que habían dictado en la escuela.

 

“A papá le costaba y para él era difícil estudiar pero ahí fue cuando decidí que quería ser piloto de pesca y estudiar en esta escuela; para entonces no se hablaba de incorporar mujeres”, recuerda Verónica.

 

El establecimiento que depende de la Dirección General de Educación de la Armada Argentina es un espacio que forma profesionales para desempeñarse en la pesca comercial.

 

La pionera recibió el título de piloto de pesca que le permite desempeñarse como oficial en cubierta con la responsabilidad de tener personal a cargo, lleva trece años de profesión y “25 años de vocación, de sentir una pasión por la pesca que me inculcó mi papá, es una emoción muy fuerte seguir los pasos de él y cumplir con la promesa que le hice”, destacó.

 

Verónica comentó que era tan importante el hecho de compartir la vocación que más de una vez se imaginó trabajar o navegar con él, pero se fue de esta vida a causa de una enfermedad terminal cuando ella recién empezó a estudiar.

 

A bordo, el día en la vida de Verónica empieza con las primeras luces del día para estar lista a las 6 de la mañana cuando se hace el primer lance al agua y se trabaja en esa maniobra durante tres o cuatro horas hasta que se retira del agua y se recoge el pescado obtenido.

 

En otro tipo de embarcaciones, como en un buque pesquero ‘fresquero’, vivenció el trabajo en cubierta “descartando el pescado, llenando cajones o picando hielo; también en un buque ‘potero’ –para pesca de calamar– donde trabajé en cubierta y en planta”, comentó Verónica. Además, como parte de estos años que lleva de profesión fue inspectora y observadora de pesca.

 

Con la naturalidad de su desempeño en la actividad afirma que es posible para todas las mujeres integrarse en las filas de la pesca, para ella se trata de “elegir la carrera, teniéndola en cuenta como una posibilidad de trabajo; y en navegación frente a un fuerte temporal sobrellevarlo con la vocación y convicción de haberla elegido dejando de lado la adversidad y tirar para adelante”, concluyó.

 

Fuente: Gaceta Marinera – Lic. Silvina Rosas



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