Un nuevo escándalo envuelve al Servicio Penitenciario Bonaerense y a la seguridad en las unidades carcelarias.

 

La fuga de un interno de 20 años de la Unidad penal 15 de Batán sumó otro caso insólito de fugas que contabilizan en lo que va del año una decena de personas que lograron evadir los controles del complejo carcelario ubicado a pocos kilómetros de Mar del Plata.

 

En las últimas horas, Cristofer Pérez, alias “Homero”, acusado de matar al comerciante Jorge Mariezcurrena el pasado 8 de junio cuando se dirigía a su negocio en el barrio el Martillo, forzó un barrote de una entrada de luz de su celda, ganó los techos de la unidad y luego de superar algunos muros, se escapó.

 

Sin embargo, este alarmante capítulo no es el primero que ocurre en esa penitenciaría y en lo que va del año, otros diez reclusos escaparon del Penal.

 

Durante el pasado mes de abril, un interno arrojó su bebé a un efectivo para poder huír de la cárcel. En mayo, la Policía recapturó otro preso por asesinato que fugó tres veces en seis meses de Batán.

 

Ese mismo mes, un joven de 18 años logró huir de manera casi infantil, cortando los barrotes con una sierra de mango. En junio, cuatro presos con frondosos antecedentes escaparon trepando al muro perimetral mientras los guardiacárceles estaban mirando un partido de la selección argentina por televisión.

 

Mientras que en julio, dos internos de 19 y 17 años fugaron del Instituto de Menores limando los barrotes de sus celdas.

 

A comienzos de este mes un interno identificado como Agustín Lapenta Díaz, escapó haciéndose pasar por otro de apellido Cisneros Figueroa, que debía ser liberado. El recluso salió caminando por la puerta del Penal.

 

La seguidilla de escapes y las condiciones que presentan las cárceles de la Provincia tanto en higiene como en seguridad, provocaron una catarata de críticas por parte de la Ministra de Seguridad de la Nación, Nilda Garré como del Vicegobernador provincial Gabriel Mariotto.

 

Sin embargo, ni el Gobernador Daniel Scioli, ni el Ministro de Justicia y Seguridad, Ricardo Casal, ni la Jefa del Servicio Penitenciario Bonaerense, Florencia Piermarini, se refirieron al respecto.

 

Una “interna” en el Servicio Penitenciario bonaerense, un “proceso de deterioro” en el sistema carcelario provincial, la “connivencia” entre funcionarios públicos y delincuentes, la falta de “decisión política” para terminar con el “autogobierno” del SPB, o la combinación de todas estas conductas son los argumentos de kirchneristas, opositores y organismos de derechos humanos ante las alarmantes fugas que se registraron en lo que va del año.

 

“Conociendo muy bien cómo funciona el Servicio Penitenciario, es difícil creer que una persona se pueda escapar por una puerta cuando las requisitorias en las cárceles bonaerenses son tan estrictas”, describió el director del Comité contra la Tortura de la Comisión Provincial por la Memoria, Roberto Cipriano. Si bien este organismo de derechos humanos no investiga sobre fugas, su presencia constante en las cárceles de la provincia le permite dar testimonio sobre los controles que se toman.

 

Para Cipriano, existe un “proceso de deterioro” del sistema carcelario que tiene en las fugas uno de sus ejemplos, aunque señala que existen situaciones más complejas dentro de los penales bonaerenses.



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