El químico tecnólogo Roberto Williams, quien fundó el Instituto de Materiales marplatense que desarrolla materiales inteligentes capaces de autorrepararse, fue distinguido como Investigador de la Nación por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

 

“Estamos estudiando materiales muy novedosos, que son capaces de autorrepararse como la piel cuando hace una herida y puede cicatrizar, aplicado a un componente de una estructura cualquiera, como la pala de un molino eólico”, contó Williams en una rueda de prensa organizada por el ministerio de Ciencia y Tecnología.

 

Williams es egresado de la Universidad de La Plata e hizo el posgrado en Francia, de donde volvió a la Argentina “en 1975, en pleno `rodrigazo`, con una situación salarial insostenible” en el ambiente científico platense, que lo hizo optar por un cargo en Mar del Plata, donde formó un instituto de tecnología química.

 

Williams informó que “uno de los contratos más importantes que tenemos es con (la petrolera argentina) YPF, para hacer aguantar materiales que se usan en la industria del petróleo, tubulares, que están hechos con fibra de vidrio y resina epoxi y tienen degradación o rotura por exigencia de materiales que son muy abrasivos y calientes”.

 

“Yo me dedico a los materiales plásticos, polímeros, y últimamente a materiales inteligentes que responden a estímulos como temperatura, fractura, humedad o memoria de forma, que son muy novedosos y de frontera” del conocimiento, precisó el investigador superior del Conicet, con funciones en el Instituto de Investigaciones en Ciencia y Tecnología de Materiales.

 

Los materiales con memoria de forma sirven para cuando se lanza un satélite al espacio con instrumental y paneles solares, que deben desplegarse cuando llegan a la posición, entonces tienen un material que a través de una corriente eléctrica enviada desde la Tierra, se calienta y se expande.

 

El material con memoria de forma es útil para una arteria con oclusión, a la que se atraviesa “con un vástago que tiene una fibra óptica por la que llega un haz de luz infrarrojo que calienta la punta, y responde a la forma inicial que era un tirabuzón: cuando lo retiro, saca el tapón como un sacacorcho”.

 

Los materiales que se autorreparan tienen unas capsulitas con componente líquido reactivo, y todo el material tiene un catalizador que en contacto con la sustancia encapsulada lo solidifica o polimeriza, aumentando la vida útil del material.

 

El Instituto de Materiales hace mucha transferencia de conocimiento de materiales usados para implantes de cadera a hospitales, como el marplatense Interzonal de Agudos o el Privado de Comunidad, que “una empresa que es un orgullo para Argentina, como Invap, está interesada en desarrollar”.

 

Cuando Williams llegó a Mar del Plata, nombrado como docente de dedicación exclusiva, le pidieron que organice una investigación y se le ocurrió que había potencial para armar un grupo que se dedicara exclusivamente a materiales, por fuera del prestigioso referente que existía en la Comisión Nacional de Energía Atómica.

 

“Recuerdo mi primer trabajo de investigación, el más lindo de mi carrera, sin nada, con equipos que inventábamos nosotros en el departamento de Mecánica y computadoras de 32K, y publicábamos…”, contó.

 

Después “vinieron los subsidios del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas-Conicet y en los últimos años pudimos adquirir instrumental, además de tener mucha cooperación internacional”, dijo Williams con un espíritu emprendedor intacto que lo llevó a declarar: “El día que no esté optimista, me retiro”.



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