A partir de octubre próximo, todos los bancos dejarán de financiar en dólares los gastos que se realicen con tarjetas de crédito en el exterior, llevando a sus clientes a pagarlos en pesos al tipo de cambio oficial, y a una tasa de interés anual más alta que la que, al menos hasta ahora, podían pactar por esos mismos consumos.

 

En las últimas semanas los banqueros decidieron empezar a “pesificar” los saldos impagos en dólares de sus tarjetas de crédito. La iniciativa venía siendo conversada informalmente por ellos desde hace algunos meses frente a las prohibiciones cambiarias que impuso el Gobierno.

 

Pero terminó de ser resuelta recién en estos días, e informada a todos por la operadora de tarjetas Visa, para que sea aplicada a partir de octubre. Tres de los grandes bancos ya empezaron a implementarla; y el resto tiene previsto ponerla en marcha en menos de dos meses.

 

El mecanismo no necesitará contar con el consentimiento del cliente porque se aplicará de manera automática. En el resumen de cuenta aún aparecerá una deuda en pesos, como se detalla actualmente, y otra en dólares, que el banco convertirá al tipo de cambio oficial.

 

Una entidad del sistema ya informó a sus clientes que, “a partir del próximo período, los saldos en dólares no cancelados a la fecha de vencimiento del resumen serán convertidos a pesos a tipo de cambio vendedor, informado en las pizarras de la entidad, del día de vencimiento del resumen y serán financiados en pesos a las tasas vigentes en dicha moneda”.

 

La diferencia sustancial es la tasa de interés que se cobra. Hasta ahora financiar saldos en dólares con las tarjetas de crédito En números concretos: hoy la tasa de interés supera el 40% anual cuando el financiamiento es en pesos; y se ubica en el 19% anual cuando éste es en dólares.

 

Pero si a éste último se le aplica la tasa de devaluación del tipo de cambio (el último año fue del 10%; y hoy se acerca al 17%), el costo de financiación en dólares que resulta (convertida en pesos) asciende a un rango de entre el 30% y el 37% anual. Es decir, sensiblemente menor. Y ahí está la razón del cambio. La diferencia claro la tiene que pagar el usuario en la actual economía pesificada.

 

Según el último informa sobre bancos del Banco Central al 3 de agosto, a junio las tasas de interés en pesos para el financiamiento de saldos en tarjetas de crédito es del 33,04%.

 

Esta tasa se aplica cuando el usuario de tarjeta de crédito no paga el saldo total que viene con el vencimiento sino que abona el mínimo y el resto lo financia en cuotas. A ese saldo es el que se le aplica la tasa de interés, a la que luego se le suma el Costo Financiero Total que suma gastos de renovación, seguro de vida y gastos administrativos, llevando el total más cerca del 40% anual.

 

Lo que va a pasar ahora es que se va a dejar de diferenciar, cobrando una tasa menos cuando el financiamiento de saldos es en dólares, para a empezar a cobrar en pesos.

 

Esto no implica que los clientes de tarjeta de crédito no puedan seguir usando su tarjeta en el exterior y haciendo consumos en dólares. Eso sigue como siempre.



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