La principal causa de muerte de jóvenes de entre 15 y 19 años no es el SIDA, ni el cáncer, ni cualquier otra enfermedad, sino los siniestros de tránsito.

 

Así lo sostiene la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que desde hace muchos años trabaja seriamente en el tema promoviendo programas de prevención en todo el mundo.

 

Este dato elocuente no parece tan lejano ya que se relaciona con la realidad de nuestro país, pues según las estadísticas del Centro de Experimentación y Seguridad Vial (CESVI) Argentina (enero 2006-abril 2012), el grupo etario de entre 19 y 30 años, participa en el 38,9 % de las lesiones graves, siendo el de mayor protagonismo en los choques.

 

“Para hablar en cifras, los accidentes de tránsito matan en el mundo a 1,2 millones de personas cada año, y 400 mil son jóvenes menores de 25 años” dijo el doctor Etienne Krug, Director del Departamento de Prevención de Heridas y Violencia de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

 

Lo que antiguamente estaba limitado a los mayores, ya que por poder adquisitivo eran los únicos que podían tener acceso a un bien como un vehículo, cambió en los últimos años.

 

Es que debido al fácil acceso al cero kilómetro cada día son más los jóvenes que se suman a la jungla del tránsito. A su vez, conducir un vehículo se ha convertido en una herramienta indispensable para muchas de las actividades que se realizan diariamente a raíz de la carencia en los medios de transporte público, la distancia y disparidad que existe entre las múltiples actividades.

 

Cuando se analiza este problema a través de las investigaciones de siniestros realizadas en CESVI se da cuenta que existen elementos básicos propios por falta de experiencia, pero también aspectos comunes a conductores experimentados.

 

Tal son los casos de asumir conductas de riesgo innecesarias o de irrespeto a las normas, exceso de confianza o la necesidad de experimentar límites o aspectos vinculados al comportamiento social.

 

Ejemplo de esto es el consumo de alcohol o drogas, que si bien son altamente peligrosas para todas las personas, en un conductor novel juegan un protagonismo especial y suelen ser la raíz de muchos siniestros.

 

Para las autoridades de este Centro, en Argentina esta problemática no parece estar acompañada de acciones y estrategias que tiendan a garantizar que este acceso a la conducción no sea tan traumático. Basta ver la forma en que aún se otorgan las licencias a los principiantes o los entrenamientos con que son preparados los nuevos conductores para darse cuenta de la magnitud del problema. Aún hoy, unos cuantos años después de legislarse sobre el tema, muchos municipios siguen entregando las licencias como un mero hecho administrativo.

 

Sin embargo, numerosos países se han persuadido de esta situación y en vez discutir cuál es la edad ideal para el otorgamiento de un registro de conducir definen una edad umbral que puede estar entre los 17 y 18 años y generan a partir de allí una serie de exigencias que acrediten que el novel conductor está realmente apto para compartir el tránsito.

 

Uno de los procedimientos a nivel mundial más difundidos para el otorgamiento de la licencia de conducir es evaluar al conductor mediante un examen teórico práctico y luego identificarlo en el vehículo y su carnet como conductor principiante. Durante este período de tiempo (que puede ir de los 3 meses a los 2 años) podrá hacer uso del vehículo sólo en condiciones de bajo riesgo.

 

La evaluación de ese conductor se realiza compartiendo el tránsito con el resto de los conductores, pero los errores que cometa en ese período tienen un peso distinto que en un conductor común, no solamente en los puntos del Scoring sino porque acrecentará los costos para poder circular ya que los seguros tenderán a ser más caros.



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