Mientras esta semana se dio por finalizado el extenso conflicto que paralizó durante cuatro meses al puerto y los barcos comenzaron a zarpar, los trabajadores en tierra siguen sufriendo las consecuencias de ese feroz parate, en especial, aquellos que se encuentran cooperativizados o en negro.

 

Hasta el momento, el Ministerio de Desarrollo Social envió bolsas de alimentos aunque durante las últimas horas surgió un compromiso de enviar un subsidio de 600 pesos durante tres meses para los trabajadores registrados y una ayuda económica por única vez para los cooperativizados.

 

Con esa promesa volvieron de Buenos Aires la secretaria general del SOIP, Cristina Ledesma, y el intendente Gustavo Pulti.

 

En la sede del Sindicato Obrero de la Industria del Pescado (SOIP) existe un listado con alrededor de 8500 trabajadores, entre cooperativizados, despedidos y en relación de dependencia.

 

Por tal motivo, el pasado miércoles una comitiva encabezada por Ledesma y Pulti viajó a Buenos Aires y se reunieron con el secretario de Empleo, Enrique Deibe, y el director de Promoción del Empleo, Luis Marín, a quienes les plantearon la necesidad de una ayuda económica para los más de 4000 trabajadores de cooperativas.

 

En principio, habría surgido un compromiso de entregar un subsidio por única vez, mientras se aguarda que en las próximas semanas se haga efectivo el pago de un subsidio de 600 pesos para los trabajadores en relación de dependencia. Esta ayuda, según trascendió, la recibirían durante tres meses y saldrá de las arcas del Ministerio de Trabajo de la Nación.

 

Por otra parte se encuentra disponible desde la Subsecretaría de Pesca, una partida de 1.500.000 pesos que desde el sindicato buscarán administrar de la mejor manera para cubrir las necesidades de los trabajadores, ya sea para engrosar el flaco número del subsidio o para paliar la falta de asistencia a los trabajadores en negro, en los meses venideros.

 

La intención de la dirigencia del SOIP es que todos los trabajadores “en blanco, negro, gris o verde” cobren lo mismo y por igual lapso.

 

Las gestiones se realizaron en todos los organismos competentes, pero el monto al que se accedió no cubre siquiera la mitad de la canasta básica del INDEC.

 

Ya transcurrieron cuatro meses –con interrupciones– desde que la actividad en el puerto de Mar del Plata se viera paralizada. Los primeros en sufrir las consecuencias fueron los obreros de pseudocooperativas, ya que muchos dejaron de ser llamados a trabajar, lo que en este sistema de explotación equivale a no percibir ningún ingreso.

 

Otros no solo dejaron de llevar el dinero a su casa para alimentar a sus familias, sino que fueron directamente despedidos. Como son trabajadores en negro, el cobro de indemnizaciones se vuelve una batalla que implica audiencias, quema de gomas, acampes, desalojos judiciales, frío y hambre.

 

Fuente: Revista Puerto



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