Esta mañana las plataformas de la terminal se encontraban totalmente vacías, no había unidades para partir y las que ayer salieron desde el interior con destino a Buenos Aires culminaban su recorrido en la Avenida Antártida Argentina, donde bajaban los pasajeros con sus correspondientes equipajes.

 

En el interior de Retiro, en tanto, cientos de personas pasaron la noche, ante la incertidumbre y la esperanza que la medida de los choferes sea levantada.

 

Moisés Flores, quien se encontraba en la terminal junto a su esposa María Graciela González, contó a Télam que vinieron a Buenos Aires porque tienen “una hija de 7 años con muerte cerebral, que está internada en el Hospital Garrahan”.

 

“Ahora regresamos a Coronel Pringles, porque tenemos otros siete hijos aguardándonos, pero no sabemos qué va a pasar y no sabemos qué hacer, varados en la terminal”, agregó.

 

En tanto pasajeros con otros destinos, aguardaban para iniciar su breves vacaciones de invierno, pero la partida y la duración del descanso invernal se volvieron inciertos en las últimas horas. El paro de choferes de micros de larga distancia nucleados en la Unión Tranviarios Automotor (UTA) comenzó a la medianoche y tiene alcance nacional. Los dirigentes de la UTA dijeron que la medida se realiza “ante la falta de avances en la negociación salarial”.



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