No se consiguen en la perfumería y pueden ser tan efectivos como las fórmulas cosméticas; frutas, verduras y cereales para mantenernos lindas. Muchas veces se lo escuchamos decir a las tías o a las abuelas: que el pepino y la lechuga combaten las arrugas, o que las frutas secas rejuvenecen. En pleno apogeo del marketing, rodeadas de glamorosos avisos de cremas antiage y fórmulas mágicas contra la celulitis, estos sabios consejos pueden sonar demodé, pero el avance de la ciencia y la revalorización de los hábitos saludables están demostrando que, una vez más, volver a lo natural puede hacer milagros, incluso en nuestro aspecto.

 

 

Antes de elaborar nuestra lista de compras de cosmética natural, debemos saber a qué apuntamos cuando compramos cada producto. Frutas, verduras, cereales, pescados y carnes nos aportan diferentes sustancias y nutrientes tales como vitaminas, proteínas y aminoácidos esenciales que, en definitiva, son los verdaderos responsables de que nos sintamos bien (en este caso, frente al espejo). Productos deliciosos, coloridos, para todos los gustos: pongan el mantel y preparen la mesa, que la belleza está servida.

 

 

 

 

CUESTION DE PIEL

 

 

Una de las palabras que más suena a la hora de hablar sobre el cuidado de la piel es “antioxidantes”  . Se trata de sustancias capaces de eliminar de nuestro cuerpo los radicales libres, que son toxinas que intervienen, por ejemplo, en el envejecimiento prematuro de la piel. La vitamina C es uno de los antioxidantes naturales más poderosos que existen, y los cítricos la contienen en abundancia. Es ideal consumir naranja, pomelo, limón y kiwi, que nos ayudarán a mantener la hidratación de la piel y a conservar el colágeno. Otra familia de alimentos que contienen vitamina C en dosis altas son los frutos rojos –hoy tan de moda– como arándanos, frambuesas y moras.  Claro que uno de los antioxidantes más famosos es la vitamina E. Entre los muchísimos beneficios que nos brinda se encuentra el de preservar la elasticidad de la piel y actuar como cicatrizante. Semillas, almendras, nueces, avellanas, pistachos y demás frutos secos son una fuente importante de esta vitamina.

 

Sin duda, otra “estrella” a la hora de hablar del tema es la vitamina A . Las mujeres que estuvieron embarazadas o que tienen problemas de sobrepeso seguramente sabrán que es un poderoso regenerador de la piel, por lo que los médicos la aconsejan para prevenir estrías. La vitamina A también previene la deshidratación y la descamación, y por suerte hay muchas verduras que la contienen. ¿Cómo reconocerlas?

 

El color es la clave: están las de verde oscuro, como la acelga, la espinaca, el brócoli y el perejil; y por otro lado, las de color naranja, como la zanahoria, la calabaza, la batata y el durazno. Todas ellas nos aportan buenas dosis de esta verdadera panacea y bastante vitamina E. Y si echamos una mirada al reino animal, los pescados ricos en omega 3  como el atún, el salmón, la sardina y los mariscos también son grandes aliados a la hora de preservar la salud de nuestra piel, ya que este ácido graso tiene propiedades antiinflamatorias. El pepino, la lechuga y el tomate son excelentes antiinflamatorios tópicos.

 

 

MELENAS  FUERTES

 

 

Como en la leyenda de Sansón, pocas cosas nos hacen sentir tan mal como un pelo débil o sin brillo. Y, de nuevo, antes de gastar una fortuna en champúes o lociones capilares, conviene repasar qué estamos comiendo para hacer algunas modificaciones que pueden resultar milagrosas.

 

Además de una buena cantidad de vitamina A, para crecer sano el pelo necesita fundamentalmente vitamina B, minerales y proteínas. Consumir lácteos (leche, queso, yogur), huevo, pescado, carnes blancas y rojas (especialmente hígado), legumbres, hongos y panes integrales garantiza un buen aporte de ácido pantoténico o vitamina B5, ideal para mantener el pelo brilloso. En cuanto a los minerales, no pueden faltar en tu dieta el hierro (presente en las lentejas, los porotos, la carne roja y la espinaca), el zinc (berenjena, apio) y el magnesio (banana, palta, avena y trigo). Todos ellos son fundamentales para evitar que el pelo se caiga o se vuelva quebradizo. Las proteínas, por su parte, nos aportan una cantidad importante de queratina (una de las sustancias que forman el pelo). Se encuentra en todos los alimentos de origen animal, además de en las legumbres y las frutas secas.

 

 

BELLEZA INTERIOR

 

Si de salud hablamos, no podemos dejar de señalar que el consumo de la mayoría de los alimentos ya mencionados tiene otros poderosos efectos benéficos para el organismo. Entre muchos de los que podríamos mencionar, consumir fibras  (cereales, verduras de hoja, durazno, etc.) favorece la digestión y contrarresta el estreñimiento y, por ende, nos hará lucir más deshinchadas. Por su parte, la vitamina A es esencial para el sistema inmunológico, por lo que una dieta rica en esta vitamina también reduce la probabilidad de padecer infecciones y alergias, mientras que la vitamina B2 o riboflavina es fundamental para la vista.

 

Nunca está de más recordar que algunos alimentos también son grandes aliados fuera del plato. Por ejemplo, el pepino, la lechuga y el tomate son excelentes antiinflamatorios tópicos, es decir, utilizados sobre la piel en compresas o máscaras: de esa forma, ayudan a deshincharla e hidratarla, por lo que conviene tenerlos a mano para cuando estamos cansadas o nos expusimos al sol. Atentas al almanaque: a pesar de la aceleración de la vida moderna, es fundamental elegir siempre frutas y verduras de estación y preferir los alimentos frescos a los enlatados. De esta forma conseguiremos productos recién llegados de su lugar de origen y, en ese sentido, es recomendable optar por los de huertas orgánicas, cultivados sin conservantes o agroquímicos. ¿Otro consejo? Elegir los negocios de barrio antes que los supermercados

 

 

GENTILEZA: SUSANA ONLINE

Maria Barberis info@mariabarberis.com



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