Dirigentes de la Federación de Panaderos de la provincia de Buenos Aires, se reunieron con miembros de Inspección General. Su objetivo es que se ejerza un control más estricto en la venta clandestina de pan. Los dirigentes de la federación solicitaron la mayor colaboración de acá a fin de año para regularizar la venta clandestina y aplicar, cuando sea necesario, las reglamentaciones vigentes. La mayor preocupación pasa por la elaboración de productos en lugares no aptos para la fabricación.

 

“Nosotros vemos una competencia completamente desleal” afirmó Emilio Majori, Presidente de la Federación Panaderil, acerca de las condiciones higiénicas en las que se produce el pan clandestino. Explicó además que con estos productos se pone en riesgo la salud de la población ya que se utilizan ingredientes prohibidos. Además, los mismos trabajadores suelen no realizar sus labores dentro de los niveles de seguridad adecuados.

 

 



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