Durante el fin de semana se vivieron momentos de tensión en la intersección de las rutas nacional 40 y provincial 60, cerca de la localidad de Cerro Negro, provincia de Catamarca, donde vecinos de las localidades cordilleranas –junto a militantes de todo el país- mantienen un corte selectivo que impida el paso de camiones que llevan insumos a los proyectos megamineros de la zona.

 

Desde Mar del Plata, distintos sectores sociales y políticos se manifestaron en solidaridad y respaldo con los asambleístas y anunciaron la realización de actividades de ayuda financiera y de difusión en la ciudad.

 

Desde el lunes 9 de julio, y por un plan de lucha aprobado en la provincia de Mendoza en la última reunión de la Unión de Asambleas Ciudadanas, se comenzó a montar un campamento ambiental en el importante cruce de Cerro Negro, un paso obligado para el abastecimiento de los proyectos megamineros de importantes grupos económicos transnacionales.

 

En este marco, el sábado por la mañana un nutrido grupo de policías y de “militantes pro mineros” se hicieron presentes en el corte, y generaron momentos de tensión y provocaciones al arrojar bombas de estruendo y hasta prendieron fuego una Wiphala (bandera multicolor con la que se identifican los pueblos originarios). Luego montaron un campamento a 30 metros del campamento ambiental. El domingo por la mañana realizaron llamadas a los celulares de los asambleístas con amenazas y provocaciones.

 

Juan Pablo Malagutti, referente local del Movimiento Libres del Sur, quien estuvo en comunicación constante con los manifestantes ambientales, declaró: “Es increíble que los gobiernos provinciales, todos bajo el signo del Frente para la Victoria, utilicen las mismas prácticas de apriete e intimidación ante un reclamo que se extiende por toda la cordillera”.

 

“La megaminería es hija del menemismo, y se ha extendido y fortalecido con el gobierno kirchnerista, que aplicó con toda dureza la represión a las expresiones ciudadanas que se oponen a un modelo extractivista. Demostrado está que este modelo sólo deja miseria, contaminación y dependencia con las transnacionales. La megaminería es una actividad hija de la corrupción y el autoritarismo”, enfatizó.

 

Llegada la tarde del domingo -y viendo que ante las presiones policiales y las agresiones de los grupos -que los asambleístas no dudaron en llamar “patotas” enviadas por el municipio de Tinogasta y la gobernación de la provincia de Catamarca-, permitieron el paso de camiones con destino hacia los enclaves extractivos mineros. Acto seguido, los violentos promineros y la policía se retiraron en forma coordinada.

 

El corte de Cerro Negro fue planteado como un corte selectivo que sólo afectaría a los camiones que transportan insumos para los enclaves mineros, fundamentalmente la principal explotación del país: Bajo La Alumbrera, cercana a la localidad de Andalgalá.

 

Ante esta situación, desde Mar del Plata confirmaron en conferencia de prensa -desde distintos sectores sociales y políticos- que apoyarán el corte de Cerro Negro con actividades financieras y de propaganda pública.

 

“Estamos organizando actividades para que la población de este lado del país también pueda ser parte de esta lucha contra la megaminería, que es el ejemplo más burdo de un modelo que está devastando el ambiente. En Mar del Plata tenemos el flagelo de la depredación del mar, temática que está tapada por los continuos conflictos salariales, pero que es el fondo de la cuestión en el puerto”, puntualizó Malagutti.



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