Según una encuesta, el 86 % de los varones abona la cuenta. Pero si la relación sigue, aceptan compartir los gastos con su pareja.“Vamos miti-miti” y “pagá vos” son malas palabras para el hombre argentino en la primera cita. Caballero de antaño, sigue fiel a la costumbre de sacrificar su billetera cuando llega la cuenta. Así lo validó un estudio de Match.com, portal de citas online, que encuestó a 3.700 suscriptores para conocer cómo se portaban en la primera salida.

 

 

 

 

 

 

Los resultados son música para los oídos de las argentinas: el 86% de los varones reconoció que ellos tienen que asumir los gastos de una primera cita. No hay crisis económica que pueda contra esta norma grabada en la mentalidad local. Sólo el 8% de los hombres admitiría dividir el pago. Con los meses, la regla pareciera aflojarse y es más común que se acepte que la mujer contribuya. Pero, si se atreve a sacar la billetera en la primera salida, la mitad de los argentinos –el 52%– opina que el hombre debe insistir y pagar todo.

 

 

 

 

“Las primeras citas son importantes, porque en ellas se perciben, consciente o inconscientemente, un sinnúmero de factores que hacen a la relación”, explica Miguel Espeche, especialista en vínculos. GESTOS COMO PAGAR O SER CORTES REVELAN VALORES QUE A LA LARGA SON BASICOS PARA SOSTENER LA PAREJA

 

 

 

Una, entre miles de historias. Cecilia, de 25 años, salió a comer por primera vez con un belga que había conocido por Internet. El había viajado especialmente y todo indicaba que se había formado una pareja… hasta que llegó la cuenta. El príncipe azul se destiñó en el minuto en que protestó porque tenía que pagar. La historia tiene final infeliz: él se volvió a Bélgica, solo, y ella decidió buscarse un novio argentino, más caballero. Es que, detrás de un gesto que pareciera tan banal, Espeche interpreta que se esconde una “demostración de la capacidad del hombre de ser proveedor, de poder bancarse y cuidar a la mujer”. La caballerosidad es más que un hábito; “es parte imprescindible del cortejo y, cuando es genuina, es signo de respeto y de aprecio”, define Espeche.

 

 

 

 

 

 

Nada tiene que ver con una conducta machista que falte el respeto a las capacidades femeninas. Tal vez por esto se entienda que la costumbre perdure a pesar de los cambios sociales en el rol de la mujer. “Igualdad de derechos no es sinónimo de igualdad de funciones, idiosincrasia y deseos. Se ha confundido mucho la igualdad con la mera simetría, lo cual tiende a arruinar el juego del cortejo que, por suerte, es todavía valioso para muchos hombres y mujeres”, declara el psicólogo.

 

 

La encuesta indagó, además, en otro aspecto de la primera cita: ¿quién elige el lugar? Aquí, los roles cambian y ella asume el mando. Se sabe, aunque no exista estudio que lo avale, que el varón suele ser más perezoso para idear salidas románticas.  De hecho, el 35% de ellos opinó que es la mujer quien tiene que decidir adónde ir. En cambio, la mitad de las mujeres –el 51%– sostuvo que se debe llegar a un acuerdo. “Es bueno que cada uno sepa más o menos lo que quiere, pero que esté abierto al deseo del otro”, opina Espeche.

 

Gentileza Diario Clarin

 

 

Maria Barberis -coach en imagen personal-

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