La empresa McCain hizo efectivo a partir de este martes, la suspensión de casi el 70 por ciento de sus empleados por un plazo de 15 días, a raíz de un “sobrestock” de papas fritas, su principal producto, que comercializa con una cadena de comidas rápidas de Argentina y Brasil.

 

No obstante, los trabajadores se presentaron a cumplir con sus tareas habituales pero ante la imposibilidad de ingresar al predio decidieron manifestarse en la ruta 226.

 

El establecimiento sólo mantendría activa su línea de producción de puré, destinada mayormente al mercado interno.

 

La novedad transmitida por la empresa a los empleados generó la inmediata reacción del Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación bonaerense, que denunció esa situación al Ministerio de Trabajo y al mismo tiempo pidió una audiencia con carácter urgente que se concretó la semana pasada sin arrojar buenos resultados.

 

Marcelo Wagner, dirigente gremial, expresó que “los salarios de los trabajadores se deben abonar en su totalidad porque en la empresa hay tareas para realizar. El problema no es del trabajador. No es responsable de lo que sucede y la empresa no puede cortar el hilo por lo más delgado“.

 

“Somos solidarios con la empresa y tratamos en lo posible de conectarnos con las autoridades en busca de soluciones. Estamos todos preocupados pero dejamos en claro que rechazamos las suspensiones que la empresa quiere aplicar”, agregó.

 

Por la tarde está prevista una reunión en en la delegación de Trabajo en La Plata en procura de encontrar una solución al conflicto.



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