El grupo de voluntarios de Greenpeace de Mar de Plata se instaló, este sábado, en pleno centro frente a la catedral, con el fin de invitar a la gente a sumarse y participar del reclamo a los líderes del mundo para que creen un área protegida en el Polo Norte y prohíban la extracción petrolera y la pesca industrial en aguas del Ártico.

 

La consigna de la actividad fue “Yo firmé para salvar el Ártico” y las firmas serán presentadas ante las Naciones Unidas con el fin de lograr un acuerdo global para protegerlo.

 

Una vez recogidas un millón de firmas en todo el mundo, serán depositadas en una cápsula del tiempo bajo el fondo marino en el mismo Polo Norte, como símbolo permanente de esta reivindicación.

 

A la campaña ya se han sumado figuras de relieve internacional (como los argentinos Ricardo Darín, Natalia Oreiro, Elena Roger, Boy Olmi, Fabiana Cantilo y la cantante infantil Adriana).

 

El Ártico es uno de los últimos espacios vírgenes de nuestro planeta. Pero ahora la situación cambió. El cambio climático está provocando que el hielo del Ártico se derrita a gran velocidad, algo que numerosos países y empresas conciben como una oportunidad para acceder a la zona y arrasar con los recursos naturales de la última frontera del planeta.

 

El deshielo del Ártico permite que cada vez sea más sencillo acceder a la zona en barco y durante más meses al año. Eso hace que estén llegando plataformas de exploración petrolera de empresas como Shell que pretenden extraer crudo del fondo del océano.

 

Con el deshielo también están llegando barco pesqueros industriales que no solo pretenden esquilmar los caladeros de la zona, sino destruir los, hasta ahora, vírgenes hábitats marinos de los que depende el estilo de vida de los cuatro millones de habitantes de la zona.

 

Los recursos naturales del Ártico no han pasado inadvertidos para la codicia de varios países como Rusia, Noruega o Canadá, que reclaman la propiedad de unas aguas que hasta ahora no habían pertenecido a ningún Estado.

 

La situación no es irreversible. Greenpeace quiere impedir esta catástrofe y, para ello, va a exigir que se declare en el Ártico un área protegida para garantizar su futuro y el del planeta.

 

Kumi Naidoo, Director Ejecutivo de Greenpeace International declaró: “El Ártico es el aire acondicionado del planeta, disminuye las temperaturas porque refleja la luz del sol. Pero con el derretimiento del hielo el calentamiento global se acelera, poniendo en peligro nuestra existencia en todos los continentes. Vivamos donde vivamos, lo que pasa en el Ártico nos afecta a todos”.



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