El profesor Facundo Barrionuevo es docente en el ámbito municipal y provincial. Ejerce su tarea en algunos barrios como el “Bosque Grande”, cercano al lugar del hecho ocurrido el viernes pasado, y es vocal de una Asociación Civil que trabaja en el mismo barrio.

 

Integrante de la CTA, señaló que el viernes por la tarde “recibimos la triste noticia del abatimiento del joven Mauricio Villarroel de 21 años, en una persecución, aparentemente, en manos de un efectivo policial también joven (27 años)”.

 

“Otro hecho más de violencia en los barrios de nuestra ciudad. Un acontecimiento fruto de un estado de situación y determinadas causas que confluyen en la delincuencia juvenil y la represión salvaje en manos de las fuerzas de seguridad“, reflexionó.

 

Barrionuevo confesó que no será la primera vez que en Mar del Plata, de ser comprobado, estemos ante un caso de “gatillo fácil”.

 

“Desenlaces como este, están a la orden del día, ya que en los barrios marplatenses como en otras localidades de nuestra provincia, la policía actúa comúnmente, con violencia y provocaciones a los adolescentes y jóvenes“, expresó.

 

Para el docente marplatense “los pibes son utilizados por las bandas de crimen organizado, muchas veces con la complicidad o al menos el conocimiento de la policía”.

 

“En ocasiones, quienes desarrollamos un trabajo social en relación con los adolescentes, nos enteramos de que hay quienes están `marcados´ y ya teniendo varias entradas en los penales o las comisarías, y por deficiencias del sistema penal vuelven a las calles”, reseñó.

 

Más adelante, dejó en claro que este tipo de hechos confirma la necesidad de miradas y acciones globales en función de más educación, más trabajo, más salud y más contención a problemáticas como las adicciones; “en cambio, hasta ahora, se responde con balas, malos tratos y más balas“, subrayó.

 

Barionuevo declaró que a los educadores que “pateamos” los barrios de la ciudad con un deseo transformador de la sociedad, “nos duelen los pibes y sus familias que viven en la pobreza, la marginación y el desprecio de las autoridades y las instituciones”.

 

“Esas mismas familias en los barrios son las que sufren la inseguridad, son los trabajadores asaltados, son los hijos que se pierden en las tramas del consumo de drogas. Esta situación se ve agravada por represiones en manos de policías jóvenes, con pocos meses de formación para salir a la calle portando un arma, que muchas veces son los mismos muchachos que, ante la dificultad de encontrar trabajos dignos y estables, se meten en las fuerzas policiales sin vocación y conciencia de la tarea que les compete”, cuestionó.

 

“Esto es para nosotros una toma de posición en favor de los niños y jóvenes a los que se les vulneran sus derechos desde pequeños. De ningún modo es la defensa o justificación de la delincuencia. Entendemos a tantas familias que día a día sufren el miedo de ser asaltados violentamente en sus casas o la vía pública. Y estamos convencidos que, problemáticas como estas no se solucionan con más violencia sino, probablemente, el camino sea el de la defensa de las instituciones, la ética pública, los consensos políticos y la participación ciudadana”, concluyó.



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