Como es habitual en cada congreso oficial de los gobiernos, las organizaciones sociales, ambientales, de mujeres, jóvenes y políticas se dan cita para realizar la Cumbre de los Pueblos. Por eso, comenzó en Río de Janeiro la “contra cumbre”, como la denominan desde la cumbre oficial, que tendrá su punto máximo de concentración en la marcha mundial del 20 de junio.

 

Según los organizadores, esta vez se esperan más de 30.000 congresales en la cumbre de los Pueblos, que debatirán hasta el 23 de junio las alternativas y mejoras al planteo de los gobiernos de los países desarrollados que encabezan la Cumbre Oficial Río + 20.

 

El principal punto de desencuentro entre la cumbre de los gobiernos y la de la sociedad civil es el programa denominado “economía verde”.

 

Según el documento de preparación de la “contracumbre”, los cientos de movimientos representados en el grupo de articulación de la Cumbre de los Pueblos plantean: “La ‘economía verde’, al contrario de lo que pretende sugerir su nombre, es otra fase del proceso de acumulación capitalista. Nada en la ‘economía verde’ cuestiona o sustituye la economía basada en el extractivismo y los combustibles fósiles, ni sus patrones de consumo y producción industrial, sino que extiende la economía explotadora de la gente y el ambiente a nuevos ámbitos, alimentando el mito de que es posible un crecimiento económico infinito”.

 

La presencia del referente del movimiento Libres del Sur, Juan Pablo Malagutti, llevó representación marplatense a la Cumbre de los Pueblos.

 

El dirigente acompaña una delegación argentina de ambientalistas, jóvenes universitarios (Movimiento SUR), representantes del movimiento de mujeres (MuMaLá), y miembros del ISEPCi (Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana), que participará fundamentalmente en los espacios vinculados al debate sobre megaminería bajo la consigna “Argentina libre de megaminería”; en la marcha mundial de las mujeres y en las conclusiones de las asambleas temáticas.

 

Al respecto, el dirigente marplatense planteó: “Es urgente un cambio de actitud de los gobiernos respecto a la mercantilización y capitalización de los bienes comunes que aún hoy en los documentos oficiales siguen llamando ‘recursos’. La visión mercantil no puede ser el paradigma que defina el cuidado del medioambiente, ya que probada está la falta de moral a la hora de conseguir ganancias extraordinarias a cualquier precio”.

 

La organización del popular evento, a cargo de un conjunto multisectorial de cientos de organizaciones brasileras, se focaliza en la playa “Aterro du Flamengo”, cada vez más llena de almas que se juntan en charlas temáticas, conferencias magistrales a cargo de distinguidos intelectuales de carácter internacional y de reconocidos dirigentes sociales y políticos del mundo entero.

 

“El nivel de debate y conciencia es altísimo, es impactante ver los niveles de desarrollo de la lucha ambiental en tantos países. La Cumbre de los Pueblos es una esperanza, la globalización vista al revés, desde la organización global y continental. Este encuentro da esperanza ante tanta locura en la organización de las sociedades y la crisis financiera que ya se cobró la economía real, y ahora quiere servirse de la naturaleza para recomponer un sistema especulativo en una nueva ‘burbuja’ pero ahora ‘verde’. La Cumbre de los Pueblos es la fuerza que necesita nuestra tierra”, sostuvo Juan Pablo Malagutti.

 

Otro de los más interesantes perfiles que tienen estos encuentros internacionales es la activa participación de los pueblos originarios representados por las comunidades, en este caso, de la gran mayoría de los países de Latinoamérica. Atuendos típicos, tatuajes y canciones se funden en una Río calurosa y abierta a la participación. Aún así existe una increíble presencia policial de todas las fuerzas locales y federales.



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