El Tribunal Oral Federal de Mar del Plata fijó para el lunes próximo el inicio de los alegatos en un juicio oral que se realiza en esta Mar del Plata por delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura militar.

 

Los jueces Alfredo Ruiz Paz, Lidia Soto, Elvio Osores Soler y Daniel Cisneros comenzarán las 9.30 a escuchar al fiscal Daniel Adler, a las querellas y a las defensas.
Según fuentes judiciales, las exposiciones se extenderán este lunes y martes y continuarán la semana próxima.

 

En el proceso se investigan hechos en perjuicio de 85 víctimas ocurridos en la Comisaría Cuarta de Mar del Plata y el Centro Clandestino de Detención conocido como “La Cueva”, ubicado en el ex radar de la Base Aérea Mar del Plata; así como también en la Comisaría Primera y en la Subcomisaría Villa Díaz Vélez de Necochea.

 

En el juicio están imputados Leandro Edgar Marquiegui, Alfredo Manuel Arrillaga, Eduardo Jorge Blanco, Jorge Luis Toccalino, Ernesto Alejandro Agustoni, José Carmen Beccio, Nicolás Miguel Caffarello, Marcelino Blaustein, Ernesto Orosco, Adriano Argüello, Fortunato Valentín Rezett, Aldo José Sagasti, Héctor Carlos Cerutti, Mario Jorge Larrea y Héctor Francisco Bicarelli.

 

Por problemas de salud habían sido apartados del juicio Gregorio Rafael Molina, en julio último; y Aldo Carlos Máspero, en abril pasado.

 

En el debate oral el ex militar Arrillaga negó haber sido jefe de Inteligencia de la subzona militar XV y segundo jefe del Gada 601, y manifestó que hombres y mujeres “quisieron reemplazar el sol de la bandera argentina por una estrella roja o por la cara del asesino Che Guevara”.

 

Arillaga refirió que “mataron militares y civiles; robaron bancos; atacaron al poder judicial, publicaron sus crímenes en sus medios de prensa y nos dejaron libros contando sus hechos”.

 

Para el ex general de brigada aquello fue una guerra que dejó como saldo “1.141 viejos soldados privados de su libertad”, y comparó su situación de detención domiciliaria al referir que “me imputan violencia física y torturas psicológicas en la comisaría cuarta. ¿El acoso de un fotógrafo a menos de un metro no es una tortura similar; los artículos periodísticos que se atreven a sacar conclusiones que ni los jueces hacen no es una tortura psicológica para mi familia?”.

 

El ex comisario Orosco, titular de la comisaría cuarta de Mar del Plata entre 1975 y 1976, dijo que a partir del golpe de Estado su función como comisario fue prestar las instalaciones de la comisaría cuarta para que las Fuerzas Armadas alojaran los presos pero no pudo recordar que haya visto a detenidos heridos o torturados.

 

Orosco contó que llegaban detenidos a toda hora, hombres y mujeres, que eran alojados en pabellones o en celdas individuales si estaban incomunicados, y agregó que muchas veces esos presos eran sacados de la comisaría por el personal militar y en algunas ocasiones volvían y en otras no.

 

El mayor retirado del Ejército Toccalino se refirió en la audiencia al código interno del Ejército para aclarar cuál era su lugar en la cadena de mando, y mencionó al teniente coronel Carlos Cornejo como su jefe, a quien mencionó como el responsable de los “operativos antisubversivos” en Necochea y la zona.

 

Además señaló que ningún testigo lo incriminó en forma directa sino por dichos de otros, y sobre la acusación de un soldado que dijo haber sido secuestrado por él en la localidad bonaerense de Miramar contestó que nunca estuvo en esa localidad. “Nadie pudo verme como un realizador de detenciones”, contestó Toccalino.

 

Agustoni, jefe de la Base Aérea entre 1975 y 1977, dijo que recibió una orden para colaborar con el Ejército y la Armada en “la lucha contra la subversión” pero aclaró que nunca supo que la Base Aérea fue utilizada como centro clandestino de detención de más de 400 personas porque señaló que una vez que dejó el lugar en manos del Ejército nunca supo más nada de lo que sucedía allí.

 

Beccio, subalterno de Agustoni, indicó que “nunca trasladé ni torturé a esas personas” por las que está imputado y también dijo desconocer la existencia en la Base Naval de un centro clandestino de detención.

 

El ex comisario Bicarelli, a cargo de la comisaria primera de Necochea, refirió que “los operativos antisubversivos” estuvieron a cargo del Ejército, y expresó que no podía oponerse a las órdenes de la superioridad militar porque “no podía poner en juego mi trabajo, mi libertad e incluso mi vida”.

 

Por su parte un testigo de Necochea señaló a Toccalino como partícipe de “operativos antisubversivos” en la localidad bonaerense de Necochea durante la última dictadura militar.

 

El testigo de concepto Leandro Rodríguez, oficial de la policía bonaerense en el destacamento de playa Díaz Vélez de Necochea en la última dictadura, subalterno de Bicarelli, expresó que a partir del 24 de marzo de 1976 las comisarías de Necochea “fueron intervenidas” por el Ejército y refirió que ellos no tenían intervención en los operativos que realizaban los militares.

 

Al ser consultado por el Tribunal por Toccalino, el testigo respondió que lo conocía pero que no estaba en el destacamento de playa sino en la comisaría del centro de la ciudad, y agregó que salía en los diarios porque participaba de los “operativos antisubversivos” en Necochea.

 

Télam



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