Los bolsitos o MORRALES fueron adoptados por los hombres en reemplazo de portafolios y attachés, hoy olvidados. Cruzados y en la espalda, así los llevan ellos

 

 

 

La tendencia fue bien captada por un vendedor ambulante de los que se suben a diario a los colectivos porteños. “Para la cartera de la dama… y del caballero”, remató su alocución, y se ganó varias sonrisas. Es que muchos hombres ya no ocultan su preferencia por las carteras, sólo que se resisten a llamarlas así y prefieren el más neutral y menos femenino “morral”.

 

 

 

 

 

 

Del “saco que usan los cazadores, soldados y viandantes, colgado por lo común a la espalda, para echar la caza, llevar provisiones o transportar alguna ropa”, según la definición dada por el Diccionario, de la Real Academia Española, el morral ha evolucionado y se convirtió en un aliado indispensable para el hombre actual.

 

 

Prueba de esto es que varias casas de artículos de cuero, cuyos diseños estaban dirigidos a la mujer, empezaron a producir este tipo de bolsos para el público masculino ya que al hombre lo que le interesa es que sea un producto duradero, perdurable y que pueda combinarse

 

 

 

 

 

PENDIENTES DEL LOOK

 

 

Hoy, los hombres están mucho más pendientes de su look. Cuando compran algo, lo hacen con los ojos. Y buscan combinar estética con funcionalidad. Los portafolios con manija corta dejaron de ser funcionales, por eso ya no se usan. Los morrales son prácticos porque entran varias cosas, el celular está a mano y son más seguros porque van pegados al cuerpo

 

 

De cuero para una cita formal o de tela y color para una versión menos acartonada, el morral viene en varias versiones y tamaños, pero siempre respeta lo que lo define: la cinta que cruza de hombro a cadera y que permite, por ejemplo, seguir la tendencia del bicing o llevarlo en cualquier otro vehículo de dos ruedas.

 

 

Según la socióloga de la moda Susana Saulquin: “Los attachés, portafolios y todos sus primos hermanos de manija corta entraron en crisis porque remiten a una imagen del pasado que no tiene correlato en el presente. Antes el maletín era sinónimo del hombre que salía a trabajar. Ahora esa imagen cayó en desuso porque la cultura del trabajo ha caído. La identidad formada a partir del trabajo y de la profesión ya no es tal. Hoy estamos en una sociedad del espectáculo y la creatividad y en este contexto el attaché o el maletín quedan totalmente démodé” .

Además agregó: “De hecho, el traje dejó de usarse en muchos ámbitos como vestimenta de trabajo. Por eso, para hablar del renacimiento del morral hay que aludir a la muerte o, por lo menos, a la agonía del ambo. “Attaché y traje son  un matrimonio disuelto. Hoy la pareja perfecta es un saco y camisa sport, jeans y zapatos informales. En este contexto, el morral es el accesorio perfecto”.

 

 

 

DIARIO   LA NACION  (Laura Reina)

 



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