La Iglesia Católica de Mar del Plata celebró la solemnidad del Corpus Christi, que resalta el valor fundamental del Cuerpo y Sangre de Jesús.

 

Este sábado, la Catedral estuvo colmada de fieles venidos de todas las parroquias, capillas, movimientos, y colegios de toda la ciudad. La misa estuvo presidida por el Obispo de Mar del Plata, Monseñor Antonio Marino junto al clero diocesano y religioso.

 

Durante su homilía, el Obispo destacó la importancia de la eucaristía, como de la vida del cristiano y remarcó que “la Iglesia no se cansará nunca de volver, una y otra vez, con devota atención, sobre esta realidad que hoy celebramos, de la cual vive y que es el centro, la fuente y la culminación de toda su tarea evangelizadora”.

 

La celebración eucarística es el aporte más importante que hacemos a la sociedad. Este sacramento, inspira nuestra conducta, y nos abre al sentido de la gratuidad, pues al comunicarnos la vida divina que desde Cristo llega a nosotros, ésta nos impulsa al amor a los demás, y a la colaboración voluntaria con las obras de justicia y de misericordia”, explicó el Obispo.

 

Luego el prelado hizo referencia a la tarea de la caridad en la Iglesia mencionando el alcance de la colecta anual de Cáritas que se realizó durante el fin de semana y que en esta ocasión lleva por lema: “Pobreza cero. Vida digna para todos”.

 

“Las instituciones eclesiales de beneficencia, en particular Cáritas en sus diversos ámbitos, prestan el precioso servicio de ayudar a las personas necesitadas, sobre todo a los más pobres. Estas instituciones, inspirándose en la eucaristía, que es el sacramento de la caridad, se convierten en su expresión concreta; por ello merecen todo encomio y estímulo por su compromiso solidario en el mundo”, expresó.

 

Marino destacó que la Iglesia Católica cuenta con las redes de solidaridad más extensas y acreditadas, tanto a nivel universal, continental, nacional o diocesano. “No nos jactamos por ello. Sabemos que no podemos solucionar todo, ni la Iglesia puede asumir todas las obligaciones que son propias del Estado. Sólo tratamos de dar testimonio en coherencia con nuestras convicciones”, aclaró.

 

En cuanto a la niñez, el Obispo manifestó que “en muchas de nuestras instituciones, en esta ciudad y en el resto de la diócesis, atendemos en forma gratuita y también callada, no sólo algunas decenas sino a varios centenares de niños en situación de riesgo, desde su tierna infancia, en nuestras guarderías, hogares y comedores”.

 

Luego de la misa se realizó la procesión por las calles de la ciudad con el Santísimo Sacramento. Esta tradicional procesión es la manifestación pública del misterio central de la identidad católica; y también una oportunidad para poder bendecir a las personas, los trabajadores, los vecinos.

 

La extensa multitud que rezaba y cantaba detrás del Santísimo recorrió Mitre, Rivadavia hasta llega a Catamarca, luego retomó por San Martín hasta llegar a la puerta de la Iglesia Catedral donde el Obispo de Mar del Plata impartió la bendición. Finalmente se entonaron las estrofas del Himno Nacional.



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