Cuando el valor de la vida puede más, suceden estas cosas. Como si no existiera un olvido posible, mientras quede un niño sin rostro eternizado, una familia que los busca a sol y sombra, un pueblo que despierta para ir en busca de la verdad. Terminó la 4º edición de Música x la Identidad en Mar del Plata, aunque el camino de lucha y esperanza de las Abuelas de Plaza de Mayo seguirá su rumbo implacablemente a través de los tiempos y las generaciones.

 

Fueron nueve jornadas intensas en el ciclo 2012, en donde la Comisión Organizadora, los músicos participantes, los técnicos que colaboraron y el público demostraron todo su apoyo y acompañamiento a la causa: buscar y recuperar la identidad de los casi 400 nietos que faltan desde la última Dictadura cívico-militar argentina.

 

En la última noche, el sábado 2 de junio pasado, las Abuelas estuvieron representadas por Angelita, quien emocionó a todos con su relato sobre cómo fue el reencuentro con su nieto recuperado, Sebastián. Sin dudas fue el momento cumbre de una noche de grandes sorpresas y abrazos musicales, en la inmensa e inmejorable sala Piazzolla del Teatro Auditórium de Mar del Plata.

 

La tormenta de viento y lluvia que azotó la costa marplatense y los goles de Argentina contra Ecuador por las Eliminatorias no fueron impedimento para vivir un cierre de lujo, con ocho grupos de primera línea y una organización impecable.

 

La jornada tuvo muchos condimentos. La música fue fluyendo entre géneros diversos e intérpretes reconocidos de la ciudad, como la entrañable cantante Eva Triguero y el rosarino Pablo Olmedo, quien tuvo como invitada especial a Ángela Irene, en lo que fue una de las sorpresas de la noche.

 

Hubo un momento de inflexión en la noche: la aparición en escena de un trío formado recientemente, integrado por tres virtuosos de sus respectivos instrumentos: Eduardo Palomo (teclado), Facundo Passeri (batería) y el “Negro” Omar Gómez (bajo). Entre músicas populares argentinas y latinoamericanas, el mejor jazz se inmiscuyó entre los acordes y las notas, para generar un estadío de escucha superior en el público. El manejo de los tiempos, los timbres, los silencios, los espacios, dejaron en evidencia la ductilidad de los intérpretes y la musicalidad que llevan en su camino. Le dieron un importante lugar a la improvisación instrumental, pero desde el control formal absoluto y la seguridad de aquellos que demuestran tener algo qué decir.

 

Entre las propuestas originales de la noche, salió a escena “La Orillera”, que lleva en su repertorio clásicos del tango fusionados instrumentalmente con otros géneros, con la potente voz de Analía Nocito llevando las melodías, en una búsqueda más que interesante de sonoridades. Por su parte, “Don Gato Blues” dejó en el escenario su estela de rock y rithm and blues tradicional, citando musicalmente a Pappo y otros clásicos, además de llevar alguna de sus composiciones al escenario de la Piazzolla.

 

También hubo un espacio importante para los compositores, quienes van construyendo con su pluma y sus creaciones el testimonio que estas generaciones de artistas dejarán sobre su tiempo y su lugar, con la importancia que esto tiene en el devenir artístico y socio-cultural marplatense. Uno de los casos fue el del grupo Nessun Dorma, liderado por Charly Marmet, con su rock furioso y sus gritos de verdades.

 

El otro caso es el de una de las bandas más solventes de la escena de la música marplatense, Locales Rock, que dejó su marca con letras profundas, trabajadas y con compromiso social, pero sin descuidar ni el más mínimo detalle de su sonido y su proyección de rock fusión latinoamericano. Quedó en evidencia el intenso trabajo que ha realizado en los últimos años, ampliando su repertorio propio y superándose como grupo, más allá de la calidad individual que cada uno de sus integrantes tiene como músicos.

 

El cierre del ciclo llegó con el grupo de murga uruguaya “Laváte y vamo”, dirigido por una de las más interesantes incorporaciones a la música marplatense en los últimos tiempos, Leo Silva. Un carnaval de canciones candombeadas, con contenido social y alegría terminaron por definir una noche de gran calidad artística.

 

Música x la Identidad Mar del Plata no es un festival al que hay que clasificar sino un ciclo de presentaciones musicales lo más variadas posibles, inclusivas, democráticas participativas, extensivas a todos los sectores sociales y a la mayor cantidad de público que se pueda… porque en todos está el poder colectivo y entre todos nosotros están los nietos que faltan recuperar.

 

Por: Sebastián Echarry



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