La figura de los equipos de orientación escolar (EOE), antiguamente conocidos como gabinetes psicopedagógicos, se erigen en una instancia clave en una escuela donde convive la violencia en las aulas, problemas de aprendizaje y familias ausentes.

 

Con la agresión física y verbal como principal forma de relacionarse entre los alumnos, entre los alumnos y sus maestras y entre los padres y las docentes como la problemática central que deben afrontar en el día a día, los “gabinetes” se encuentran ante un sinfín de necesidades a las que deben dar respuesta con escasos recursos.

 

Pero antes de ingresar en la reflexión sobre las causas y consecuencias de esas problemáticas, vale aclarar qué diferencia existe entre los equipos de orientación y los antiguos gabinetes psicopedagógicos.

 

“Se ampliaron sus tareas. Trabajan sobre problemas de aprendizaje, pero también muy fuertemente sobre la convivencia escolar y la vulneración de los derechos del niño. Es por ello que tienen otra perspectiva (que la del gabinete). Se centran en orientar y sugerir en un marco institucional, por lo cual establecen una constante y profunda relación con los maestros, con la realidad del aula”, define la subsecretaria de Educación bonaerense, Claudia Bracchi, quien asegura que los EOE “vienen creciendo en forma sostenida, y hoy también en la secundaria en el marco de su carácter obligatorio”, realza para apuntar que en la Provincia funcionan 5.050 equipos de orientación escolar.

 

La convivencia entre pares y la prevención del fracaso escolar están a la cabeza de las problemáticas que enfrentan en la mayoría de las escuelas.

 

“Hoy nos encontramos en los colegios con un alto porcentaje de población vulnerable, con papás ausentes que, como no tuvieron límites, no se los transmiten a sus hijos. Son los que se formaron en la escuela de los ’90, que hizo verdaderos estragos”, dicen en el EOE.

 

“El chico, entonces, se relaciona mediante la agresión, con sus pares o con la maestra, porque no trae límites desde la casa. Y aquí se lo contiene, pero 4 horas al día no alcanza”, subrayan para destacar que “sin embargo, el niño quiere estar en la escuela, porque siente que es el único lugar, en medio de una sociedad atravesada por la violencia, donde se lo trata como niño”.

 

Bracchi hace notar que los problemas de convivencia que antes se expresaban en los acuerdos institucionales de la secundaria hoy atraviesan todo el sistema, y los EOE “son los que ponen la palabra allí donde los conflictos se resuelven por otros medios. Es que la escuela expresa situaciones que están fuera de ella”, remarca. Por caso, la dirección de Psicología de la cartera educativa -de la que dependen los equipos- se subdividió en dos subdirecciones, la pedagógica-didáctica y la de convivencia.

 

Fuente: El Día



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