Teresa Arredondo es de nacimiento peruana pero se crió en Chile y actualmente vive en la ciudad de Córdoba. Su historia familiar está atravesada por escritores y militantes políticos. Sybila Arredondo, su tía, pasó 15 años en prisión en Perú por pertenecer a la agrupación política “Sendero Luminoso” acusada de terrorismo y es el personaje en el que se centra el reflexivo documental que la trajo a Mar del Plata para mostrar su trabajo en la octava edición del Marfici.

 

La historia que Teresa logró plasmar en el documental “Sibila” es clara y efectiva desde el punto de vista narrativo, pero lo que conmueve al verlo es cómo su necesidad por saber qué pasó durante los años en que su tía estuvo en prisión, se va aclarando a través de los testimonios de sus familiares.

 

Cuando ella tenía siete años Sybila Arredondo fue apresada por el gobierno peruano y desde ese momento y hasta el día de su salida, en la casa de Teresa no se habló más del tema. Los padres optaron por el silencio con respecto a su tía y lograron que ese personaje se convirtiera en un misterio.

 

La proximidad de la realizadora con la historia se ve reflejada en el transcurrir de la película y Teresa aclara que “soy psicóloga, pero siempre tuve una pasión muy grande por el cine. Por motivos personales me fui a España y estando allá intenté probar con algo más práctico. Me anoté en un máster de cine documental en el que me pedían entregar dos hojas y ahí escribí algo sobre mi tía”.

 

“Yo partí el documental sin nada de dinero, pero con muchas ganas de hacerlo e incluso grabé las primeras entrevistas con mi cámara y un micrófono. Y después empecé a conseguir dinero y mejoró mucho en el aspecto técnico. Desde la idea inicial hasta que lo terminé transcurrieron cinco años”, remarca la directora sobre el proceso de realización del largometraje.

 

Este sorprendente trabajo participó de varios festivales en lo que va del año y se alzó con el galardón de la sección de Derechos Humanos del Buenos Aires Festival de Cine Independiente 2012 (Bafici).

 

“Lo primero que grabé para la película sobre Sibila fue a mi abuela, la mamá de Sibila, que tenía ya 98 años y me fui a Chile 10 días para conversar con ella. Con el material que grabé de mi abuela hice un corto que circuló por diferentes festivales. Me parecía que era importante que su testimonio quedara registrado y apareciera, pero tampoco la podía hacer hablar de cosas de aquellos años. Mi abuela no estaba de acuerdo en muchas cosas con mi tía, pero entendió la decisión y fue una de las personas que más luchó por la liberación de Sibila”.

 

El día que se proyectó “Sibila” en la sala Melany durante el Marfici, Teresa se prestó a escuchar lo que los espectadores pensaban sobre su trabajo. Algunos de los presentes le remarcaban que ella había intentado que su tía pidiera perdón por su accionar dentro de “Sendero Luminoso”. Sin embargo, ella sostiene que “nunca he pensado en criminalizar la ideología de mi tía ni mucho menos, de hecho yo inicialmente la comparto, pero hay algo en las formas y en lo que costó eso a la sociedad peruana, que es por lo menos cuestionable”.

 

“Mi tía fue enjuiciada en el año 92 por el gobierno de Fujimori a 15 de prisión. Fujimori lo que hizo fue llevar a juicios militares a los acusados de terrorismo, donde los jueces estaban ocultos y con las voces distorsionadas y así se dictaban las sentencias. Fujimori utilizó la persecución a los terroristas como bandera de lucha”.

 

Sybila tiene una personalidad atrapante, lúcida, que comprende la necesidad de saber que tiene su sobrina, pero por momentos considera ingenuos los cuestionamientos de Teresa y hasta llega a decirle que “habla con la boca de Bush”.

 

La voz de Teresa se erige como el hilo conductor entre los testimonios que aclaran sus dudas con respecto a la vida de Sibila. Su compromiso con esta producción se percibe y se comprende cuando explica “que la película surge de dos grandes intereses de mi parte. Por un lado, la motivación personal, de una necesidad de saber qué pasó con mi tía. Por otro lado, había un interés de conocer más que era lo que había pasado en Perú y la voluntad de transmitir esto, para que sea un tema del que se pueda hablar, a nivel familiar y a nivel social”.

 

“Cuando empecé esta película pensé que iba a ser una película de la familia de mi padre. Al principio ni siquiera me había imaginado hablar con mi mamá. Y después me fui dando cuenta que justamente yo estaba en la situación que estaba por la procedencia de la familia de mi madre también. Y me parecía muy valioso poder hablar con los dos, porque además era muy representativo de la sociedad peruana en general. Estas posiciones polarizadas en la familia, son las mismas que se vivían a otro nivel en la sociedad”.

 

Por Alexis Sáez.



Siguiente Noticia Coro de Niños de Texas se presenta en Mar del Plata

Noticia Anterior Segunda jornada de sensibilización sobre Derecho a la Accesibilidad

Nos interesa tu opinión:

Comentarios:

1 Comment

Deja un comentario