Obras Sanitarias y Peñarol de Mar del Plata, bicampeón en ejercicio, pondrán en marcha esta noche una final de lujo, al mejor de siete juegos, de la edición 2011-12 de la Liga Nacional de Básquetbol.

 

Este primer choque entre los dos mejores equipos de la actualidad se jugará en el estadio de Avenida del Libertador desde las 22, será dirigido por el trío Pablo Estévez, Diego Rougier y Fabricio Vito y televisado en directo por el canal de cable de TyCSports.

 

Peñarol va por el tricampeonato, mientras que Obras buscá conseguir su primer título liguero.

 

El equipo porteño accedió a la definición tras `barrer` en semifinales a Regatas Corrientes por 3 a 0, mientras que Peñarol lo hizo al ganarle a Libertad de Sunchales por 3 a 1.

En la fase regular, Obras se quedó con los cuatro juegos en los que se enfrentaron (81-79, 95-81, 96-91 y 96-73), pero el dato es anecdótico y tiene relativa importancia a la hora de las finales.

 

A Peñarol, en ese sentido, le quedó el consuelo de ganarle la semifinal del Interligas (94-86) y la Semi del “Súper 8” (83-81).

 

Se medirán dos técnicos, Julio Lamas y Sergio Hernández, que saben inculcar en sus jugadores esa mística ganadora y que imponen en el réctángulo estilos propios de juego, que los llevaron a ser considerados de los mejores en el mundo FIBA.

 

Obras, a lo largo de la temporada regular, fue un equipo sólido, que tuvo como premisa que sus jugadores respetaran la idea de Lamas: la solidaridad y el pase extra fue algo que lo caracterizó durante toda la temporada.

 

Mientras que Peñarol apareció como un equipo que dependió más de su gran defensa (permitió a sus rivales 78 puntos de promedio, a la hora de lograr resultados positivos un factor clave), y del mismo modo de sus individualidades.

 

El `Tachero` contó el jugador más valioso (MVP), el pivote Juan Gutiérrez (16,7 puntos y 8,4 rebotes), fundamental en la lucha de los rebotes y gol bajo los cestos, pero que también aportó eficacia en el tiro de tres puntos (41%).

 

Lo acompañó el base Martín Osimani (8,3 tantos y 3,4 asistencias), que mostró una gran personalidad, manejó los rimos y que tuvo timming para abrirles espacios a los tiradores.

 

Dentro de la estructura diagramada por el entenador, sin dudas que ocupó un papel preponderante el alero Dertonas Washam (14,3 unidares y 4,3 recobres), que demostró toda su jerarquía y que muchas veces fue decisivo para ganar juegos complicados.

 

El escolta Julio Mazzaro (13,2), le aportó toda la experiencia, el oficio y puntería en lanzamientos de 3 puntos (44,3%); y Darren Fells (8,7 tantos y 6,7 rebotes) realizó el trabajo `sucio` en los aros, al igual que Tyler Field (7 y 4,5).

 

En tanto, el armador reserva Alejandtro Konsztadt (7,5) le otorgó dinámica al ataque, y Alexis Elsener (6,9) y Pablo Espinoza (8,9) trajeron desde el banco cosas importantes para el equipo.

 

En cambio, Peñarol fue un equipo que hizo del “correr y tirar” su arma principal, con una tremenda efectividad en triples, donde tuvo puntos vitales en el armador Facundo Campazzo (44%), pero que además tuvo muy buenos números: 13,8 tantos y 6 asistencias; el alero Marcos Mata (41,8, que promedió 12,9 y 6,9); el emblema del equipo, el ala pivote, Leonardo Gutiérrez (36,9%, con 14,4 puntos); y el ayuda base reserva Selem Safar (38,5).

 

Además, Martín Leiva fue un jugador fundamental en el esquema de la `Oveja` Hernández. Coronó una gran temporada, aportando 12,6 tantos y 6,8 rebotes, siendo vital bajo los cestos, y Kyle Lamonte (11,7) tuvo muchas intermitencias en su juego.

 

Pero sólo son números que al momento de enfrentar las finales mucho no pesan, ya que están en juego otros imponderables que puedan surgir en el desarrollo de los encuentros.

 

El primer partido no es definitorio pero puede condicionar el resto de la serie, sobre todo si el que gana es Peñarol desde su condición de visitante.

 

Obras y Peñarol, en definitiva, son dos equipos que saben lo que hacen, que pueden ganar tanto de local como visitante, que tienen jugadores “curtidos” en este tipo de finales, que se conocen mucho y que, además, tienen a dos técnicos que buscarán ese pequeño detalle para sacar alguna ventaja y encontrar soluciones.

 

Los analistas y la gente del básquetbol pronostican una serie muy larga, pareja, que justamente encontrará desequilibrio en esos detalles casi imperceptibles.



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