El Obispo de Mar del Plata, Monseñor Antonio Marino, encabezó la celebración del Domingo de Ramos en la Iglesia Catedral, en lo que marcó el inicio de la Semana Santa.

 

Los ritos de bendición de los olivos y lectura del Evangelio se realizaron en el medio de la plaza San Martín, al pie del mástil que porta la bandera argentina. Luego, el Obispo escoltado por decenas de personas que llevaban palmas y la multitud con ramos de olivos en sus manos, se trasladaron al escenario montado en el frente de la Catedral para continuar, la Santa Misa.

 

Todo el playón estuvo colmado de fieles que atentamente siguieron la primera celebración del Domingo de Ramos de Monseñor Antonio Marino como Obispo local.

 

El pastor de la Iglesia Católica, inició su homilía diciendo “con esta celebración del Domingo de Ramos, damos comienzo a la Semana Santa. Entramos en los días decisivos en que se jugó la suerte de los hombres, a través de la pasión, muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo. Nuestra celebración rememora dos hechos diferentes: el ingreso triunfal de Jesús en la ciudad santa y el relato de la pasión y muerte del Señor. Y este contraste debe llevarnos a entender mejor la actualidad su misterio”.

 

Luego el Obispo resaltó el camino de la vida pública Jesús, y cómo de a poco fue presentándose como el Hijo de Dios.

 

Más adelante, cuestionó la decisión de la Suprema Corte de Justicia que falló a favor del aborto no unible. “También hoy se vuelven a dar, en nuestras vidas y en la sociedad, las negaciones de Pedro y la traición de Judas. Porque al avergonzarnos de manifestar nuestras convicciones ante la sociedad, es como si dijéramos lo mismo que Simón Pedro: No sé nada, no entiendo de qué estás hablando”.

 

“Qué tristeza causan ciertos magistrados que, por un lado, hacen gala de su identidad cristiana y católica, y por otro, ignoran o traicionan dicha identidad aprobando leyes contrarias a la ley divina y natural. También hoy hay sentencias gravemente injustas, como la de Pilato, cuando se condena a muerte al niño que se está gestando, haciendo recaer sobre él la culpa cometida por otros”, expresó.

 

“También hoy una muchedumbre azuzada por ciertas élites intelectuales que cuentan con el apoyo poderoso de muchos medios de comunicación social, adopta los moldes de un pensamiento llamado progresista, y que en realidad lleva a la sociedad a un fuerte retroceso moral y al vacío del sinsentido. Se progresa cuando se crece en el amor y en la capacidad de abnegación por causas nobles, no cuando, con sentimiento egoísta, se opta por lo que nos resulta más cómodo y fácil, adormeciendo el sentido moral”, manifestó el prelado.

 

”Sabemos que Cristo prolonga su pasión en los miembros de su Cuerpo que es la Iglesia, en especial en los pobres y excluidos, y en los han sido duramente probados por la vida. En el sentimiento de abandono y desamparo que ellos sienten, Jesús nos sigue llamando para hacerle compañía; nos pide un gesto solidario”, concluyó el Obispo.



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