El Obispo de Mar del Plata Monseñor Antonio Marino rechazó la sentencia de la Suprema Corte de Justicia que autoriza a las víctimas de una violación a practicarse un aborto sin necesidad de previa autorización judicial y, al igual que los médicos que las asistan, están exentas de pena.

 

La sentencia de la Corte, unánime aunque con votos con distintos fundamentos, fue dictada en el caso de una adolescente (A.G.), de 15 años de edad, que a fines de 2009 fue abusada por su padrastro, un oficial de la policía de Chubut.

 

“La realidad muestra que la mujer a futuro no queda liberada del mal padecido por elegir este camino”, reflexionó el representante de la Iglesia.

Para Monseñor Marino, ante el fallo de la Suprema Corte, donde se declaran no punibles los abortos provocados en caso de violación, el foco de atención debe estar puesto al mismo tiempo en la mujer violada y el niño por nacer.

 

“El hecho de que exista una violación es delito que debe ser sancionado en el culpable, no en el niño que es inocente”, manifestó.

 

“Al mismo tiempo el daño moral provocado en la mujer violada debe ser adecuadamente atendido, con un amplio operativo de contención psicológica y espiritual. Hoy existen, un poco en todas partes, instituciones que se encargan de esto con eficiencia y gratuidad, brindando asistencia integral (médicos, psicólogos, abogados, asistentes sociales…)”, agregó.

 

El Obispo de la diócesis de Mar del Plata se preguntó “¿Es solución eliminar la vida inocente? ¿No es manifiesta injusticia? ¿Es tan inocuo abortar, aún desde el punto de vista psicológico?”.

 

“Un delito y una tragedia no se solucionan ni reparan con la supresión de una vida inocente, que sin duda es una persona humana indefensa. La realidad muestra que la mujer a futuro no queda liberada del mal padecido por elegir este camino”, concluyó.



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