El fiscal federal Carlos Rívolo avanzó ayer con la investigación al vicepresidente, Amado Boudou, por su presunta participación en la compra de la planta impresora de la ex Ciccone Calcográfica.

 

Fuentes judiciales informaron que Rívolo comenzó formalmente a investigar en la causa al solicitar copia del expediente judicial que levantó la quiebra de la firma, luego de lo cual la compañía quedó en manos de The Old Fun SA, cuyo titular es Alejandro Vandenbroele, amigo de la infancia de Boudou.

 

La mujer de Vandenbroele, Laura Muñoz, dijo públicamente que su esposo sería “el testaferro de Boudou”.

 

También le solicitó a la Administración Federal de Ingresos Públicos (Afip) el expediente en el que se pidió la quiebra de la empresa, mientras que a la Secretaría de Comercio Interior, a cargo de Guillermo Moreno, le requirió copia de la resolución por la cual le restituyó a la ex Ciccone la planta impresora que por entonces, y por el plazo de una año, alquilaba la firma Boldt. Además, requirió presentaciones que se hicieron en la Unidad Fiscal de Investigaciones Tributarias y de Contrabando (Ufitco).

 

Con estos informes, el fiscal Rívolo pedirá el expediente comercial de la quiebra de Ciccone Calcográfica para rastrear cómo fue el proceso, qué intervención tuvo la Afip en el tema y cómo se produjeron los aportes de capital que permitieron el levantamiento de la quiebra.

 

Rívolo tiene la causa delegada por el juez federal Daniel Rafecas, iniciada sobre la base de las denuncias que presentaron los abogados Jorge Vitale y Ricardo Monner Sans.



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