Monseñor Antonio Marino, Obispo de la diócesis local, presidió la misa del miércoles de ceniza ante una multitud de fieles que colmó la Iglesia Catedral en el inicio de la preparación activa a la fiesta mayor de la fe cristiana: la Pascua del Señor.

Durante la homilía, el prelado reflexionó que “la Cuaresma es oportunidad de gracia y de renovación profunda de nuestras vidas”.

 

Cabe destacar que, este año, la Semana Santa se desarrollará durante la primer semana de abril.

 

“Con esta Santa Misa, durante la cual se bendicen e imponen las cenizas de los ramos de olivo del año precedente, damos comienzo al tiempo de Cuaresma, que ha de conducirnos a la celebración del misterio pascual”, inició el Obispo de Mar del Plata su homilía.

 

Respecto a este tiempo de Cuaresma explicó “se trata de unos cuarenta días de preparación activa a la fiesta mayor de la fe cristiana: la Pascua del Señor. Desde los primeros siglos de su historia, la Iglesia sintió la necesidad de instruir a sus hijos mediante la pedagogía evangélica de ciertas prácticas penitenciales, resumidas en tres palabras que hemos escuchado de labios de Jesús en el Evangelio que acabamos de proclamar: oración, ayuno y limosna”.

Luego Monseñor Marino utilizó una cita bíblica y dijo ante los fieles, “éste es el tiempo favorable, éste es el día de la salvación. Así debemos entender la Cuaresma, como un tiempo favorable, como una oportunidad de gracia y de renovación profunda de nuestras vidas”.

Finalmente, el Obispo retomó el mensaje del Papa Benedicto XVI para la Cuaresma y remarcó, “respecto del prójimo tenemos una responsabilidad y no podemos sentirnos extraños ni indiferentes. La responsabilidad para con el prójimo –nos dice el Santo Padre– significa, por tanto, querer y hacer el bien del otro, deseando que también él se abra a la lógica del bien; interesarse por el hermano significa abrir los ojos a sus necesidades. La Sagrada Escritura nos pone en guardia ante el peligro de tener el corazón endurecido por una especie de ‘anestesia espiritual’ que nos deja ciegos ante los sufrimientos de los demás”.

Concluida la homilía, Monseñor Marino y otros sacerdotes que concelebraron la Santa Misa como indica el rito litúrgico, impartieron las cenizas en la frente de los centenares de fieles que participaron de la celebración.



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