Cada verano aumenta la cantidad de locales y en los últimos cinco años se duplicó el número de estos centros comerciales. Ya son diez, pero la mitad son “golondrina”: volarán al finalizar el verano. Las detectó la Cámara Empresaria de Comercio y Servicios (Cameco) en un relevamiento que llevó adelante para determinar en qué condiciones operan las ferias.

 

“Alquilan un local de 400 metros cuadrados y le ponen locales de 6 ó 7 metros, los subalquilan, y en la mayoría de los casos trabajan con productos de dudosa procedencia”, explica Juan Antonio Gutiérrez, titular de la cámara. Cobran por stand hasta 400 pesos por día. Los pasan a cobrar a la mañana y al que no paga no se le permite abrir. Una cuenta rápida: una feria con más de 300 locales pequeños se alza con más de 3,5 millones de pesos mensuales en concepto de alquileres de stands.

 

Se calcula que por día, en temporada alta, entre todas las “saladitas” venden casi 5 millones de pesos, cifra que supera la mitad de la venta ilegal de la Capital Federal.

 

Ante semejante competencia, surge el malestar de las cámaras comerciales y empresarias, porque entienden que existe una clara competencia desleal y falta de controles ante la precariedad laboral y las condiciones de seguridad.

 

“Pedimos al municipio que modifique y exija normas de prevención y de seguridad que requiere a cualquier comercio común”, reclama Guillermo Fasano, presidente de la Cámara Textil.

 

Las dos ferias más grandes funcionan sobre Juan B. Justo, una al 75, “Feridomo” y otra al 600, “Ferimar”, la más famosa. Otra en el puerto, en 12 de Octubre al 3200. La más grande del centro, de tres plantas con acceso por escaleras mecánicas, es “Shopping Peatonal”, que abre todo el año. Luego, siempre en el centro, están “Broodway”, “Dos Mundos y “Paseo Hermitage”, en la costa, frente al hotel. Otra está en el corazón de la postal de Mar del Plata, con un despliegue de bártulos y tolderías, al pie de playa Bristol.

 

“Transitorios y precarios, estos emprendimientos son la punta del iceberg de organizaciones multimillonarias que trabajan con altísimo grado de incumplimiento impositivo y con menosprecio de los derechos de los trabajadores”, dice una nota en la que los textiles junto a la Unión del Comercio, la Industria y la Producción pidieron intervención a la comuna para que “cese la invasión de saladitas en la capital nacional del pulóver”.

 

Por su parte, Eduardo Bruzzeta, titular de la Dirección de Inspección General de la Municipalidad, dice que en Mar del Plata “no hay saladitas. Son paseos comerciales habilitados, con stands”. Y Adrián Alveolite, subsecretario de control, agrega que lo que genera competencia desleal es la comercialización de productos de dudosa procedencia en cuanto a la legalidad del uso de determinadas marcas”.

 

Fuente: Clarín



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