A lolargo de su vida, J.Edgar Hoover llegó a ser el hombre más poderoso de EstadosUnidos. Durante sus casi 50 años como director del FBI (Oficina Federal deInvestigación), no hubo nada que le impidiera proteger a su país. Hooversobrevivió a ocho presidentes y a tres guerras, luchando contra amenazas realese inminentes y saltándose las reglas a menudo con el fin de mantener a salvo asus compatriotas. Sus métodos eran tan despiadados como heroicos, siendo laadmiración del mundo su premio más codiciado y a la vez el más difícil dealcanzar.

Hoover era un hombre que daba mucha importanciaa los secretos, especialmente a los de los demás, y que no temía usar esainformación para ejercer autoridad sobre las figuras líderes de la nación.Comprendiendo que el conocimiento es poder y que el miedo representaoportunidad, utilizó ambos elementos para ganar una influencia sin precedentesy construirse una reputación que era tan formidable como intocable.

Preservaba su vida privada igual que la pública,permitiendo solo a unos cuantos formar parte de su pequeño y custodiado círculode confianza. Su compañero más cercano, Clyde Tolson, también era su amigo másfiel. Su secretaria, Helen Gandy, quizá la persona que mejor conocía susplanes, fue leal hasta el final y más allá. Únicamente le abandonó su madre,quien fue su inspiración y su conciencia, y cuya muerte destrozó a un hijo quesiempre buscó su amor y su aprobación. 

A través de los ojos del propio Hoover, J. Edgarexplora la vida y las relaciones públicas y privadas de un hombre que podíadistorsionar la verdad con la misma facilidad con la que la defendió duranteuna vida dedicada a su propia idea de la justicia, a menudo dominada por ellado más oscuro del poder.





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