Gabriela Pagnussat es una científica argentina que por mérito propio alcanzó un alto nivel en Estados Unidos y por apego a la familia y a su país, y por efecto de la política de repatriación de científicos, hoy recompone su vida en Mar del Plata, donde investiga y acaba de adjudicarse un subsidio internacional.

 

En las últimas horas se confirmó que una entidad estadounidense le otorgará un subsidio de 500.000 dólares en cinco años a través de la Universidad Nacional de Mar del Plata.

 

”Regresar fue la decisión correcta”, dijo Pagnussat a Télam. Una decisión que tomó con su marido, quien también había logrado una buena inserción como biólogo molecular en Estados Unidos, y con quien tiene tres hijos.

 

El camino del regreso terminó de abrirse cuando se enteraron de que la Argentina estaba repatriando investigadores a través del Conicet. “Inscribirnos fue un gran acierto. Nos facilitó enormemente el retorno”, que ocurrió en 2009, recordó.

 

Pagnussat aseguró que la readaptación a la Argentina no fue fácil para chicos ni para grandes. “Es un crecimiento, a nivel personal y familiar, y cuesta más de lo que uno hubiera pensado. Pero bueno, ahora vemos a los chicos felices de crecer rodeados de sus primos, tíos y abuelos; estamos disfrutando de nuestros padres, de cómo ellos disfrutan a sus nietos, y eso no tiene precio”.

 

En cuanto a la ciencia, afirmó que “aún queda mucho por hacer, como mejorar la infraestructura de los institutos y jerarquizar la actividad científica, pero ahora se tienen infinitamente más recursos que cuando nos fuimos”. “Es notorio y fundamental el apoyo a la investigación científica que existe ahora”, dijo.

 

Y justamente hoy, muchos de sus requerimientos de equipo y otros recursos quedaron resueltos. Pagnussat se convirtió en la única argentina entre los 28 jóvenes científicos de 12 países que fueron elegidos para recibir el Premio para Carreras Tempranas del Instituto Médico “Howard Hughes” (IMHH), de Estados Unidos.

 

Recibirá 500.000 dólares en cinco años a través de la Universidad Nacional de Mar del Plata, en cuyo Instituto de Investigaciones Biológicas (IIB) de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales revista como investigadora adjunta del Conicet.

 

“Allí nos formamos como científicos y poder volver para retribuir de alguna manera la educación que se nos dio, es una gran satisfacción”, declaró.

El proceso de selección para el subsidio duró un año. Se postularon 760 jóvenes investigadores de 18 países; 55 de ellos fueron invitados a presentar sus proyectos en el IMHH, en Estados Unidos, en noviembre pasado. Sólo 28 fueron seleccionados.

 

El IMHH consideró que los premiados son “las personas que, en los próximos diez años, estarán entre quienes conduzcan la investigación en sus respectivos países”.

 

Pagnussat consideró “un enorme honor haberlo recibido”, y valoró que le permitirá “trabajar con la tranquilidad de tener equipamiento e insumos suficientes para proyectos ambiciosos y que requieren de equipos de última generación”.

 

“En nuestro laboratorio de la facultad estamos interesados en los mecanismos moleculares involucrados en la especificación celular durante el desarrollo del saco embrionario”, explicó.

 

La bióloga y su equipo concentran su atención en el gametofito, una estructura de solo siete células, de las cuáles dos serán gametas y cinco células accesorias. Buscan las señales moleculares que permitan saber tempranamente cuál será cual.

 

También investigan qué hacen las accesorias y cómo lo hacen, cuáles señales moleculares determinan su comportamiento y su eficacia.

 

Se trata de ciencia básica cuyas implicancias prácticas son difíciles de predecir, pero “como el objetivo de la mayoría de los cultivos es la producción de semillas, es clave entender los mecanismos para que esta producción ocurra”, dijo Pagnussat.



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