Los investigadores del crimen de Gastón Bustamante, cometido en noviembre pasado en Miramar y por el que está detenido con prisión domiciliaria su cuñado, esperan para los próximos días los resultados de los análisis de cuatro cabellos que estaban en el cuerpo del niño.

 

Fuentes de la pesquisa señalaron a Télam que se estima que en los próximos días contarán con el informe del estudio de ADN mitocondrial realizado en base a esos cabellos con bulbo y que permitirá obtener un perfil genético completo.

 

Este resultado es aguardado con interés por los investigadores ya que no se encontró ADN del sospechoso Julián Ramón en otros elementos analizados como la media con la que estrangularon a Gastón, una almohada con la que le taparon la cara al niño y el mango de un martillo con el que lo habrían golpeado en la cabeza.

 

De acuerdo a los peritajes, en la media se halló sólo el ADN del niño, en la almohada el de su madre y su hermana, que eran las que habitualmente utilizaban ese elemento, y en el mango del martillo no se encontró ningún tipo de rastro.

 

Por otro lado, ya comenzó a practicarse la autopsia psicológica de Gastón y, para esta diligencia, los peritos iniciaron las entrevistas con los maestros del niño.

 

Por su parte, el imputado Ramón, novio de la hermana del niño asesinado que está procesado pero con arresto domiciliario, ya se sometió a los peritajes psicológicos -a los que primero se había negado- y hasta febrero continuarán los análisis psiquiátricos sobre su persona.

 

Las fuentes de la pesquisa indicaron a Télam que hasta el momento no fueron entregados los informes sobre los resultados de estos peritajes psicológicos realizados al imputado.

 

Para el fiscal Rodolfo Moure, la clave para imputar a Ramón como autor del crimen se basó en dos elementos: la indagatoria del acusado y su huella dactilar encontrada en un televisor 14 pulgadas de la casa donde asesinaron a Gastón.

 

Según las fuentes, el acusado se declaró inocente y reconoció que tocó el televisor pero que lo hizo la noche anterior al crimen, cuando cenaba junto a la familia de la víctima.

 

Sin embargo, para Moure esta versión es falsa ya que los padres y la hermana de la víctima declararon luego que durante esa cena no vieron a Ramón tocar el aparato.

 

De hecho, cuando Ramón declaró como testigo antes de ser detenido, dijo que no había tocado el aparato, versión que luego rectificó en su indagatoria.



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