Tras la polémica por la decisión del intendente de Mar del Plata Carlos Arroyo y el Secretario de Gobierno Alejandro Vicente que decretaron la prohibición de las fiestas electrónicas, con la sola justificación de evitar el consumo de drogas, desde Libres del Sur repudiaron la decisión oficial y tomaron postura en este tema.

El joven dirigente Rodrigo Blanco afirmó: “Vemos una clara avanzada del Estado sobre los derechos y garantías de los y las más jóvenes, donde en el fondo se estigmatiza y criminaliza un grupo etario. De la mano de esto, se toman medidas impopulares e  injustificadas cuya única consecuencia inmediata es alejar al turismo joven de nuestras playas, forzándolos a elegir otros destinos donde se los reciba con los brazos abiertos. La música electrónica también es cultura y es ocio para mucha gente, prohibir un género musical o una modalidad de festivales es una medida totalmente anacrónica, y que no tiene impacto alguna sobre los índices de consumo de estupefacientes”.

Asimismo, el también director del ISEPCi en la ciudad esgrimió que “internacionalmente hay un alarmante aumento de consumo, por lo que el abordaje del narcotráfico debe ser tratado con otra lógica. Es claro el fracaso de los últimos años en la lucha contra las drogas. Nosotros entendamos que las adicciones atraviesan a todas las clases sociales y representan una problemática que debe ser abordada desde la perspectiva de la salud pública”, y por último continuó “debemos saber que en nuestro país las drogas de diseño no podrían entrar sin la connivencia con sectores de las fuerzas de seguridad, por lo que esto no solo es un problema local, sino que es una problemática a nivel nacional, a la cual el Gobierno tendrá que dar respuestas efectivas para dejar de poner a nuestra juventud como chivo expiatorio”.

Desde Libres del Sur pusieron también reparos sobre algunas prácticas de los productores de los festivales: “Muchas veces en complicidad con quienes organizan los eventos se ofrecen en estas fiestas drogas experimentales y luego cortan el agua en los baños para que los jóvenes la compren en las barras ya que algunas drogas producen fuertes cuadros de deshidratación. En una fiesta reciente en la ciudad se han llegado a vender las aguas de medio litro a $120. Están jugando y comerciando con la vida de nuestra juventud. Se debe trabajar en la prevención, pero también brindar operativos de seguridad que permitan a la juventud disfrutar de festivales musicales de todos los géneros sin riesgos para su salud”.

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