Los empresarios Victorio Américo Gualtieri, Saverio Nicolás Gualtieri y Hugo Barreña, integrantes del directorio de la firma VAG S.A., fueron condenados por el delito de “obtención fraudulenta de beneficios fiscales”.

Quedó probada la utilización del régimen de promoción industrial que regía en la década del 90, para lograr el diferimiento en el pago del IVA y ganancias por 4,5 millones de pesos, en base a inversiones en distintas empresas radicadas en zonas promovidas, las cuales fueron consideradas simuladas tanto por la Fiscalía como por el Tribunal, al menos en cuanto a los tiempos y montos en los que se efectuaron.

La sentencia fue dictada por el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Mar del Plata, integrado por los jueces Roberto Falcone, Mario Portela y Néstor Parra; mientras que actuaron por el Ministerio Público Fiscal de la Nación, Julio Darmandrail, fiscal subrogante, y Carlos Martínez, fiscal ad hoc, con colaboración del coordinador del área de Delitos Tributarios y Contrabando de la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (Procelac), Juan Zoni.

Victorio Gualtieri recibió una pena de dos años de prisión, mientras que su hermano Saverio y su entonces socio Hugo Barreña, fueron condenados a un año y seis meses de prisión. Además, los tres empresarios recibieron diez años de inhabilitación para obtener beneficios fiscales.

En esta causa, iniciada por una denuncia de AFIP en 1999, quedó corroborado por pericias contables que a cada inversión realizada por la firma VAG S.A. en las empresas promovidas Valle Oeste, Manantial Oeste y Agronuez –y en virtud de las cuales obtuvo diferimientos impositivos, en 1996, 1997 y 1998-, le correspondía un préstamo mediante el cual reingresaban los fondos supuestamente invertidos a las cuentas bancarias de la empresa inversionista.

Las tres operaciones que fueron juzgadas involucran el diferimiento de 800 mil pesos del impuesto a las ganancias por una falsa inversión en 1996 de VAG S.A. a la empresa Valle Oeste S.A por poco más de 1 millón de pesos; el diferimiento de 346.138,16 pesos en concepto del IVA por una alegada inversión en 1997 a la empresa Manantiales del Oeste S.A por alrededor de 460 mil pesos; y el diferimiento de 3.410.950,55 pesos de IVA en el marco de una ficticia inversión de poco más de 4,5 millones de pesos en la empresa Agronuez S.A. en 1998.



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