El presbítero Héctor Díaz está al frente de la parroquia Santa Rita, ubicada en Vértiz 9100, y comprende a 17 barrios, entre los que se encuentran Bosque Grande, Parque Palermo, Parque Hermoso, Las Heras, Autódromo, Don Emilio y Belgrano, entre otros.

Muchos de estos barrios sufren un avanzado nivel de vulnerabilidad social y en las últimas semanas han sido noticia por los inconvenientes que las inclemencias climáticas han provocado.

En declaraciones a Radio La Red (FM 91.3), el padre Héctor destacó que la realidad que se observa entre la gente de esta zona “es muy distinta a la Mar del Plata que se puede observar de Independencia hacia la costa”.

Hace cinco años que está al frente de esta comunidad parroquial y señaló que se encontró con un gran contraste social, con una realidad complicada pero que veía que la gente se las podía rebuscar y había posibilidades de enfrentar la vida con algún trabajo precario.

Sin embargo, con el paso de los años la falta de trabajo es uno de los aspectos que más pesa en cada familia y eso implica una caída muy fuerte en el poder adquisitivo dentro de un contexto inflacionario donde la plata no alcanza para afrontar lo mínimo e indispensable.

Consultado por el impacto que la lluvia tuvo sobre los barrios de esa zona, el párroco remarcó que junto al obispo Antonio Marino se efectuó una recorrida y “fue impactante ver la realidad de decenas de viviendas inundadas en Parque Palermo o Parque Hermoso”.

“Sin dudas falta mucho compromiso por parte del Estado en materia de obras para que estas familias no se vuelvan a inundar cuando caen dos gotas, pero muchas veces esa respuesta está ausente”, expresó.

La gente tiene el techo roto hoy y necesita una respuesta inmediata y no que le digan como en Parque Palermo que una obra de desagüe puede estar de acá a 18 meses”, sostuvo.

Para el párroco el Estado cuenta con presupuesto y desde Desarrollo Social tendrían que implementar proyectos y más ayuda inmediata para dar respuesta a muchas familias que la están pasando muy mal.

Hay familias que han perdido todo, una situación que resulta muy difícil de sobrellevar a lo que se agrega la angustia de ver que nadie los ayuda y nadie se hace cargo”, remarcó.

“Mar del Plata está diagramada para los supuestos 600 mil habitantes que dice el censo y somos muchos más, no tienen en cuenta el número de habitantes que hay en los barrios ni que existimos”, lamentó.

El párroco confesó que “a veces hay que decir cosas que duelen o molestan, pero para eso nos pone Dios en ciertos lugares, sobre todo ese deseo de acompañar a la gente que a veces no se siente escuchada y hacer llegar el reclamo para que sea atendida y haya alguien que desde el Estado piense en ella”.

“Hay muchas cosas que faltan por hacer y creo que Mar del Plata tiene que estar preparada para dar respuesta inmediata a todas estas problemáticas que padecen muchas familias que pierden todo”, indicó.

Para finalizar, el padre Héctor reflexionó que se tienen que tomar decisiones sin que pese la conveniencia política, “sino lo importante es pensar en el hermano que sufre o reclama frente a una urgencia y esa respuesta tiene que ser hoy y no dentro de seis meses o un año”.



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