Estornudos, picazón nasal y ocular y tos son síntomas de rinitis alérgica, que si bien está presente todo el año “aumenta notablemente en primavera”, advirtieron especialistas y alertaron que “aunque es difícil prevenirla, es importante el diagnóstico temprano y un tratamiento adecuado”.

“La alergia o atopía es una condición genéticamente determinada por la cual nuestro sistema inmune reacciona desproporcionadamente ante la exposición a elementos de la naturaleza con los que estamos en contacto habitualmente”, explicó a Télam Gabriel Gattolin, presidente de la Asociación Argentina de Alergia e Inmunología Clínica (AAAeIC).

El especialista precisó que esos elementos se llaman alérgenos y “pueden ser pólenes de plantas, ácaros del polvillo, hongos aerógenos, caspa de mascotas, alimentos, medicamentos o veneno de insectos”.

Sin embargo, la entidad señaló que las alergias también pueden afectar la piel, como en el caso del eccema atópico, urticaria, angioedema y eccema por contacto.

También advierten que no se debe confundir alergia con intolerancia, ya que en la última no interviene el sistema inmune.

“Los síntomas de alergias están presentes durante todo el año, aunque aumentan notablemente en primavera, por lo que se asocia a la estación con ellas”, explicó Gattolin y agregó que “la reina de las alergias en esa época del año es la rinitis, que es producida por pólenes y afecta a un 30 por ciento de la población”.

El especialista indicó que si bien “en general es muy difícil prevenir que aparezca una enfermedad alérgica”, que es genética y por tanto hereditaria, es importante “el diagnóstico temprano y un tratamiento adecuado para prevenir riesgos a futuro y evitar la aparición de nuevas manifestaciones”.

“Los tratamientos más comunes son con antihistamínicos, que resuelven en gran parte los síntomas como estornudos, picazón nasal y ocular y rinorrea o pérdida de agua por la nariz, pero también los corticoides inhalatorios son seguros y efectivos”, detalló.

Y continuó: “Pero quizás la herramienta más importante que tenemos son las vacunas de alérgenos o tratamiento desensibilizante, que es el único que puede cambiar el curso de la enfermedad alérgica”.

“La AAAeIC cuenta, desde hace diez años, con cinco estaciones de conteo de pólenes en las ciudades de Bahía Blanca, Buenos Aires, Mar del Plata, Bariloche y el alto valle de Río Negro, aunque desarrollamos un proyecto para abarcar más zonas”, refirió.

Con esos datos se puede “aconsejar a las personas alérgicas para que cuando determinado polen esté presente en altas concentraciones en el medio ambiente, se cuide de salir o hacer actividades recreativas o deportivas en horas pico, como el mediodía o días soleados, secos y ventosos, que favorecen la producción y trasporte del polen”, refirió.



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