Rodrigo blasi falleció el 5 de mayo de 2008 cerca del boliche Palmira ubicado en Patagones y Derqui.

Esa noche no era como cualquier otra, Blasi salió con su amigo José Martínez para festejar que éste había terminado sus estudios secundarios. Fueron al boliche Palmira sin siquiera cruzárseles por la cabeza lo que iban a vivir aquella noche.

Entraron al lugar sin complicaciones, estaban disfrutando, estaban bailando, hasta que una canción de la banda Los Piojos los invitó a hacer un pogo.

Sin querer, sin intención, Rodrigo le pisa el pie a una de las chicas y pide disculpas. Eso no sirvió. Los amigos de la joven comenzaron a increparlo y se inició una pelea. Personal de seguridad del lugar decide sacar a ambos grupos fuera del boliche y no intervenir ante los golpes que le propinaban a Blasi y sus amigos.

La violencia continuó afuera. Un amigo de Rodrigo, de apellido Lima, quiso separarlos y recibió un golpe que lo dejó inconsciente. Al  creer que estaba muerto, lo dejaron tirado.

Rodrigo y José escaparon corriendo del lugar tratando de evitar que la pelea continúe. No tenían lo mismo en mente los agresores, uno de ellos tomó un elemento punzante de un cantero contiguo al boliche, donde aquellas personas que ingresaban a Palmira solían depositar armas blancas, y fue en busca de Blasi y Martínez.

José Martínez recibió una puñalada en el brazo y otra en la espalda y, como testigos constataron que tenía signos vitales, fue trasladado en un auto particular al Hospital Regional donde murió horas más tarde mientras era intervenido quirúrgicamente.

Una vecina, testigo del ataque, llamó a la policía. Cuando efectivos de la seccional primera llegaron al lugar les notificaron que Rodrigo Blasi se encontraba en Felix Camet entre Valencia y Lopez de Gomara. Tenía heridas en la espalda, el pecho y una tercera en el abdomen. Falleció en el lugar.

El agresor, el asesino de ambos jóvenes, Rodrigo Holmback, estuvo prófugo 5 meses hasta que fue aprehendido por la policía. Tres años después de los crímenes, tuvo su condena. Los jueces Alfredo Deleonardis, Gustavo Fissore y Jorge Peralta lo condenaron a 17 años de prisión.

“Estoy conforme con la condena, sabiendo que hay tantos casos en los que el asesino está suelto”, expresó Héctor Blasi quien ahora es vicepresidente de la ONG Familiares víctimas del delito en Mar del Plata.

A pesar de su conformidad, él sabe que nada le devolverá a su hijo. Se enteró de su muerte de la peor manera posible. El domingo siguiente a los hechos, Héctor arribó al puerto de la ciudad. Volvía de embarcarse cuando su jefe le dio la noticia.

“Me fui estando feliz del momento que estaba pasando con mi hijo, estábamos todos contentos. Cuando volví, lo vi encerrado en un cajón”, fue la última declaración de Héctor a Puntonoticias.



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