El intendente Gustavo Pulti junto al Obispo Monseñor Antonio Marino (representante de la comunidad cristiana), el Rabino Daniel Somerstein (representante de la comunidad judía) y  Kamel Gómez El Cheij (representante de la comunidad Musulmana) dieron a conocer un documento conjunto donde se expresa la voluntad del pueblo de Mar del Plata – Batán reconociendo por igual que nombre de Dios no puede nunca ser invocado para justificar ninguna guerra, ejercer el odio ni violencia destructora.

En el encuentro, del cual también participó el concejal Ariel Ciano, cada representante –cristiano, judío y musulmán- leyeron el siguiente texto que llevan sus firmas junto al jefe político de la ciudad previo a una oración de cada uno de los credos:

“La crisis violenta que en estos días, con inusitada vehemencia, atraviesa la realidad social, política y geográfica de Medio Oriente, interpela las conciencias del mundo entero y nos compele a expresar una voz clara, interreligiosa y vehemente reclamando Paz. 

Las vidas segadas, los ojos exorbitados de terror en los ámbitos del fuego,  se conjugan con un frustrante sentimiento de impotencia que provoca  daño humano  mucho mas allá de los lugares donde la desgracia ocurre, alcanzándonos aquí y ahora.

Cristianos, judíos y musulmanes reconocemos por igual que el nombre de Dios no puede nunca ser invocado para justificar una guerra fraticida  o para ejercer el odio y la violencia destructora.

La celebración honrada de la vida y la esperanza de la vida eterna se ven ofendidas cuando los mecanismos que activa el hombre no tienen por fin fomentar la convivencia pacífica. Le es exigible al ser humano el cuidado de los días, los campos, las ciudades, los niños,  los viejos y las flores, la vida, que Dios les ha confiado.

La historia humana del mundo conoce de diferendos y conflictos. Sin embargo, no ha sido nunca la violencia como forma de resolución la que merezca un recordatorio moral plausible. Por el contrario, de cada guerra, de cada perpetración violenta, de cada muerto así, nos va quedando un oscuro residuo de vergüenza y culpa.

Porque si el hombre no es sagrado para el hombre, todas las acechanzas e injusticias son posibles.

Desde Mar del Plata, con la dignidad humilde de una ciudad de trabajadores y trabajadoras, donde la convivencia de los diversos ha sido posible,  hacemos públicos nuestros profundos deseos de paz y reencuentro. Desde esta costa azul con llanuras verdes,  escenario pacífico del encuentro armonioso entre  personas de las más diversas latitudes,  también de judíos, católicos y musulmanes, reconociendo el Estado de Israel y el Estado de Palestina, levantamos nuestras plegarias,  nuestras esperanzas y nuestros reclamos para que cese  toda forma de violencia e injusticia.

Asimismo es propicio manifestar el más profundo deseo de que tanto en Irak, como en otras partes del mundo cese la cruenta persecución a los cristianos y a los miembros de otras confesiones religiosas.

Nuestra ciudad da ejemplo de convivencia y diálogo entre diferentes credos, señal que intentamos mostrar para reflexionar juntos que el rol de las religiones divinas nunca puede ser sino el de fomentar la paz y la hermandad entre los hombres.

Aquí, bajo la bandera de nuestra bendita patria Argentina, judíos, cristianos y musulmanes, rezamos por la paz, rogando a Dios se establezca la justicia como premisa para tan ansiado deseo.”



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