Se trata de Valentín Belza, que conduce un programa de radio en Mar del Plata. Realizó un informe en el que recordó que el notero es judío y lo acusó de ser “un vocero del sionismo”

Todo comenzó con un informe de CQC sobre la situación en la Franja de Gaza. Al término, el notero Darian Schijman, alias “Rulo”, hizo una observación. “Esperamos que pronto llegue la paz en Medio Oriente. No sabemos si esto va a ser posible mientras Palestina siga comandada bajo la dictadura de Hamas”, reflexionó. La opinión le costó caro.

El 30 de julio, desde su programa que se emite por FM Residencias de Mar del Plata, el periodista y militante de la Juventud Peronista Valentín Belza cuestionó el informe de CQC por ser “pro sionista”, “pro Israel”, y repudió los dichos de “Rulo”. ¿Por qué? “Porque Hamas ganó las elecciones en la Franja de Gaza”, explicó.

Al otro, día redobló la apuesta: presentó una “investigación” de los vínculos de algunos familiares del notero con la comunidad judía. “Usted no debe saber todo esto. Creyó que era el Rulo, simpaticón, de melena. Pero Rulo es en realidad un vocero del sionismo. Por eso está allí”, advirtió.

A la hora de precisar sus “relaciones con el sionismo”, Belza argumentó que un hermano de Rulo es vocal suplente en la sede platense de la AMIA, su abuela materna es síndico titular de esa institución y su tío fue presidente, además de dirigir otras dos entidades judías.

“Su familia integra la AMIA. No son apenas judíos que no comparten nada con la colectividad en términos políticos”, concluyó Belza. “Su familia tiene una pertenencia muy clara al sionismo. Agréguenlo a Facebook al pequeño Rulo. Verá a la bobe, la tía, la mamá, que su hermano cumplió con el mandato de casarse con alguien de la colectividad, porque queda todo entre ellos”, insistió.

Además, contó que “Rulo” integra el directorio de un cementerio privado judío, “Colinas del Tiempo”, en Pilar, que hace cinco años desalojó a unas 200 familias de un asentamiento para agradar su terreno. Y el notero de CQC fue el abogado que intervino en el caso. “Sin avisar llegaron con las topadoras. Una práctica similar a la que hace el sionismo en Palestina: pasar con la aplanadora y arriba construir”, comparó Belza.

Durante el informe, en vez de llamarlo “Rulo”, como se lo conoce en los medios, Belza insistió una y otra vez en nombrarlo por su apellido, Schijman. Por si no quedó claro que es judío… Además, se quejó porque el notero los bloqueó en Twitter. “Le vamos a mandar el audio igual”, chicaneó.

“Antes le decían ‘el Valderrama de la Cole'”, remarcó. Subrayó que su familia es “judía conservadora de origen askenazi”. Otro dato aparentemente importante: “Su hermano cumplió con el mandato de casarse con alguien de la colectividad. Todo queda entre ellos”.

El militante de la JP también apuntó contra la productora. “Al frente de Eyeworks Cuatro Cabezas, que hace CQC, (está) Diego Guebel, que contrató a tres muchachos: Darian Schijman, a Andrés Kilstein y a Nicolás Guthmann”, insistió. “Yo no le dije nada, oyente, antes que vaya corriendo a denunciarme al Inadi”, bromeó, antes de terminar con una aclaración: “Lo malo es el sionismo, no el judío”.

El concepto de fondo que defiende Belza es más o menos es el siguiente: “Yo soy kirchnerista y asumo mi posición antes de hablar; él es judío y no lo dice”. En otras palabras, propone que antes de opinar sobre el conflicto en Gaza los judíos deberían aclarar que lo son.

Frente a estos hechos, la dirección de fiscalización de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (Afsca) inició una investigación. “Actuamos de oficio y elevamos una presentación ante la oficina que investiga este tipo de casos”, explicó a Infobae el delegado coordinador de la Autoridad en Mar del Plata.

“Si el organismo disciplinario comprueba que hubo discriminación, el castigo puede ser diverso, desde multas hasta medidas reparatorias, como una disculpa pública o algún spot publicitario”, detalló el funcionario.

La DAIA anunció también que hará una denuncia judicial y otra ante el INADI. Anoche, el representante de la entidad para Medio Oriente, Julián Schvindlerman, estuvo en CQC, donde explicó la posición de la organización frente al conflicto entre Israel y los palestinos.

Belza no sólo no se disculpó, sino que reivindicó sus dichos. “El informe no tiene una sola falla. No es antisemita, sino antisionista. El objetivo que buscábamos se cumplió: mostrar que hay periodistas que opinan sobre el genocidio fingiendo una objetividad que no es tal, porque tienen vínculo con el sionismo”, se defendió.

También denunció que lo amenazaron después de que el periodista Jorge Lanata lo llamara “nazi hijo de puta” en su programa de radio.

Y apuntó contra el periodista Nicolás Wiñazki, a quien acusó de editar el audio del informe para hacer creer que la información sobre “Rulo” la arrojaron tareas de inteligencia. “Nada más alejado de la realidad. Los datos los sacamos de internet, son públicos”, se defendió.

La radio en la que trabaja Belza es una cooperativa. Lejos de su actitud, uno de sus directores hoy pidió perdón. “Rechazamos cualquier expresión discriminatoria, hacia cualquier comunidad. A partir de lo que se expresó en el programa ‘Un día perfecto’, queremos pedir disculpas y decir que nos hemos puesto a disposición de la Afsca y del Inadi para lo que estos organismos pudieran requerir”, sentenció.

“Este tipo de agresiones merecen el inmediato repudio de toda la sociedad, ya que la intolerancia racial y religiosa ha llevado y sigue llevando de manera lamentable a la violencia más extrema”, cuestionó, por su parte, la Fundación LED. Y reclamó que “los organismos pertinentes del Estado actúen para reparar los daños ocasionados”.



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