Hija de inmigrantes bolivianos creció en un hogar humilde de Lomas de Zamora. Hace unos días se consagró en el reality de cocineros de Telefe y fue la preferida del público. Pero pocos saben que trabaja sábados, domingos y feriados en la UPA Avellaneda, en el área de Admisión. Elba revela sus secretos de cocina y de su éxito personal.

En una final que Mariano Peluffo calificó cientos de veces de “electrizante” Elba Rodríguez ganó, el 27 de julio pasado, 250 mil pesos, una beca en prestigiosa escuela de cocineros y la edición de un libro con sus recetas.

Sin embargo, ella dice que seguirá trabajando en la UPA Avellaneda que atiende unos 7.000 pacientes por mes, casi 4.000 mil, chicos. Asegura que seguirá estudiando enfermería, como lo hicieron sus dos hermanos mayores, que ya se recibieron y trabajan de eso.

“Estamos muy orgullosos de contar con Elba que, de algún modo, representa a muchos trabajadores anónimos que engrandecen la salud pública de la Provincia. Y todos sabemos que el recurso humano es lo más importante que podemos ofrecer a quienes están enfermos”, dice el ministro de Salud de la Provincia, Alejandro Collia, que a raíz de la difusión mediática del reality conoció a Elba y la llamó para felicitarla.

Si Elba hiciera todo lo que le piden sus compañeros de la UPA Avellaneda no podría atender a ningún paciente: estofado de conejo, sopa de maní, tortas caseras, lasagna. Le piden al paso, como si fuera un restó ambulante y ella dice que sí a todo.

A Elba le enseñó a cocinar su mamá. Desde los 9 años tuvo que hacerse cargo de la cena familiar porque sus padres trabajaban. Pronto le tomó el gustito al asunto y su madre asumió que la habían destronado porque ahora la cocina era el reino de su hija menor. Por eso este año le insistió para que vaya a la tele.

“Cuando me dijeron que convocaban para Masterchef pensé que era para gente que había estudiado cocina, eso me dio un poco de rechazo”, confiesa ahora. Pero después supo que era un concurso amateur y se anotó.

Dice que no pensaba ni remotamente en llegar a la final. Pero fue más allá. Y encima, era la candidata del pueblo. En foros y redes sociales se ponderaba su sencillez, su humildad, su sensibilidad y la buena mano para cocinar.

Cuando se le pide un secreto culinario revela que en cada plato hay que arriesgar algo, jugar con los condimentos y tener siempre a mano la nuez moscada. A la hora de los consejos responde: “La primera vez que hacés algo no te sale del todo bien, pero hay que seguir, no bajar los brazos”. Eso es útil para la cocina y para la vida.



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