Horas antes de la gran final en el Maracaná, el alma del seleccionado, el jefe, Javier Mascherano, habla de su relación con Alejandro Sabella; asegura que pase lo que pase, tiene ganas de seguir y elogia a Lionel Messi.

-¿Cómo calificarías el Mundial que estás haciendo en lo personal?

-En este campeonato se vio que, a partir del partido con Nigeria, el equipo sustentó a los nombres y no al revés. Cuando colectivamente funciona, los jugadores van creciendo. Obviamente estoy contento con el rendimiento individual. Esto todavía no terminó. Estamos ante la posibilidad de jugar una final y queremos coronarlo en el partido más importante de nuestras vidas. Vamos a vivir dos horas únicas en nuestras vidas. Lo único que deseo es que cada uno entre bien, sin prejuicios ni temores. Con responsabilidad.

-Para una final, ¿con qué mentalidad sale a jugar la Argentina ante una selección del nivel de Alemania?

-Vamos con la misma mentalidad que encaramos los partidos con Holanda y con Bélgica. Lo que resulta clave en un Mundial es el equilibrio entre no relajarte y estar conforme. El resto uno lo deja a consideración de la gente. Los valores, la forma de salir a jugar, el mensaje.todo eso también se refleja en una final. Quizá no sea el resultado que uno espera, pero si le dejamos algo a la gente es porque hicimos las cosas bien. Estamos ante la posibilidad del mayor logro deportivo de nuestras carreras, y lo intentaremos con todas nuestras fuerzas para minimizar a Alemania, como ya lo hicimos con Holanda.

-De aquel equipo con cinco defensores, se pasó al 4-3-3 y se terminó en un 4-4-2.

-Mutó el equipo (Interrumpe). Desde el primer partido con defensa de cinco al último, entre tanto que se ha dicho, cambió. Dio un gran paso en cómo enfrentar los partidos y en cómo adaptarse al rival. La sincronización defensiva que tuvimos con Holanda habla del crecimiento. Dejamos atrás un equipo de salida limpia y muy mecanizada. Ojalá que contra Alemania tengamos la misma claridad. Los trabajos de Pablo y de Marquitos fueron fundamentales en nuestra línea de cuatro. Toda la sincronización defensiva habla bien de cómo creció el equipo. Soy parte de un equipo en el que Chiquito [Romero] fue figura ante Holanda y Ángel [Di María] sentenció el partido con Suiza. Con un Leo extraordinario, que además de talento dio sacrificio y resignó lucimiento a favor del equipo. Y tantas cosas positivas que se fueron dando. Por eso, si no se hubiesen dados los resultados, estaría igual de tranquilo porque siempre trabajamos de la misma manera, con compromiso con el objetivo que nos planteamos.

-¿Qué te pareció el trascendido sobre el alejamiento de Sabella después de la final?

-No lo hablé con él, pero además son decisiones de la AFA. Soy un jugador y no me meto. Para Alejandro solo tengo palabras de agradecimiento. El me devolvió las ganas de jugar en la selección argentina. Cuando él agarra la selección yo estaba más afuera que adentro después de la última Copa América. Es la realidad. Sin embargo, fui uno de los que primeros con los que habló para construir algo distinto. Con errores, piedras en el camino y partidos, nació algo que me volvió a motivar. Como a mí, a todos mis compañeros. El agradecimiento se lo voy a tener de por vida.

-Y de Sabella, que te sorprendió?

-Trasmite valores. Eso seduce a cualquier futbolista, a cualquier persona. Detrás de un equipo hay trabajo, problemas, buenos y malos rendimientos o resultados, pero los valores dan confianza. Es una persona que no necesita de un grito para transmitir: lo hace desde el conocimiento. Es honesto, profesional, ubicado y preparado. Sería muy injusto analizarlo sólo desde el punto de vista deportivo. Los argentinos a veces creemos que por gritar vamos a tener la razón, tapamos al otro. Alejandro es todo lo contrario, es una persona preparada, calma y paciente que le devolvió jerarquía a la selección.

-¿Qué dice el técnico sobre el partido con Alemania? ¿Repetirán el libreto de Holanda?

-Es un partido diferente. Un equipo que tiene más gente por adentro, entre líneas, y es ahí donde vamos a tener que estar muy juntitos y hacer cambios muy rápidos de posiciones. Ellos defienden y atacan a través de la posesión. Si les das espacios, lo demostró contra Brasil, te liquidan. Son buenos, fuertes, potentes y saben a lo que juegan. Pero confío en Argentina. Al equipo lo noto con mucha seguridad en lo que estamos haciendo, y eso es importante. Con nuestras armas podemos neutralizar muchas de las buenas cosas que hacen y crearles problemas.

-¿Cómo se hace para salir del conformismo por estar en la final?

-Después del partido con Bélgica tenía ese temor: que después de 24 años sin estar entre los cuatro, nos relajáramos. Y dimos un paso más. Si este grupo le dejó algo a la gente, será por su superación ante la adversidad. Los argentinos estarán orgullosos de este equipo.

-¿Fue el Mundial tan esperado de Messi?

-Fue todo un ejemplo. Leo arrancó como el motor de este equipo en sus primeros partidos, fue determinante, y después se adaptó a lo que el conjunto necesitaba. En algunos tuvo que sacrificarse muchísimo más de lo que nosotros hubiésemos querido, pero lo hizo por el bien de todos. Ojalá que el domingo nosotros podamos ayudarlo un poquito más de lo que él nos está ayudando. El equipo, por diferentes necesidades, en los últimos dos partidos no le dio lo que necesita.

-¿Si ganás el Mundial, dejás el seleccionado?

-El objetivo no está cumplido y no me planteé eso. El balance hay que hacerlo después del lunes. Hoy me siento muy afortunado de haber tenido esta revancha que muchos de mis ex compañeros no tuvieron. Me siento feliz, con fuerza y con ganas para seguir. El partido y la ilusión son tan grandes que gastar un poquito de energía en el plano personal sería engañarme no sólo a mí sino a mis compañeros.

-¿Cuánto soñaste con levantar la Copa?

-No lo soñé. Mirá, acá en Brasil se durmió poco en todo el Mundial. Cuesta, no es fácil, son muchos días y mucha ansiedad. Pero al dar pasos cada vez más importantes, cuesta pero descansamos. Si se tiene que dar, ojalá Leo sea la foto que todos los argentinos tanto deseamos. No me puse a pensar en nada. Quiero ganar la final y ser campeón del mundo, pero me importa también que estemos a la altura de un partido tan grande. Que seamos nosotros, Argentina.

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Fuente: Canchallena



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