Un reciente informe del INTA destacó el crecimiento ganadero del noreste argentino que actualmente posee 9.921.355 cabezas, las que representan el 19% del stock nacional y convierten al NEA en la segunda región productora de vacunos más importante después de la llanura pampeana.

Con el 10% de las existencias, Corrientes lidera la producción ganadera regional, seguida por Chaco y Formosa –que reúnen el 9% restante–, mientras que Misiones registra el 1% de la actividad a escala nacional.

Los especialistas remarcaron por un lado, el crecimiento sostenido durante la última década y, por otro, la recuperación de los últimos tres años de los vacunos perdidos por sequías.

El sector en números

El técnico de INTA Colonia Benítez (Chaco), Osvaldo Balbuena, explicó que Formosa pasó de 1,4 a 1,6 millones de cabezas entre 2003 y 2008, mientras que Chaco pasó de casi 2,2 a 2,6 millones de cabezas en el mismo período.

“Entre 2008 y 2011, la sequía produjo una caída del 10% del stock ganadero, un total de 400.000 cabezas”, expresó Balbuena y continuó: “después hubo una recuperación muy rápida de la cantidad de vacunos y hoy estamos a niveles que teníamos en 2008”.

Por su parte, el técnico del INTA Mercedes (Corrientes), Daniel Sampedro, explicó que el producto bruto geográfico ganadero de esa provincia creció un 328% entre 2003 y 2011. Esa mejora -destacó- se debió al aumento de la carga animal en zonas marginales, como consecuencia del desplazamiento de la ganadería pampeana. Alrededor de diez millones de hectáreas que eran praderas para la invernada tradicional pasaron a ser utilizadas por la agricultura y sembradas, principalmente, con soja.

Por otra parte, remarcaron la participación de pequeños productores en el sector que iguala o supera el 60% tanto en Corrientes como en Chaco y Formosa.

Sampedro explicó que el 75% de la hacienda correntina está en manos de productores medianos y grandes, y agregó que los pequeños productores, con explotaciones que no superan las cien cabezas, conforman el 60% del sector.

A su vez, Chaco y Formosa registran un gran número de pequeños productores que constituye el 67,3 y el 62,3%, respectivamente.

Estrategias

El crecimiento del sector fue impulsado por estrategias e iniciativas llevadas a cabo conjuntamente por productores y el INTA.

Sampedro destacó el aumento en la cantidad de productores que comenzó a hacer una reserva de forrajes a partir de las sequías de 2008 y 2009. Hacia el norte de Corrientes, el INTA promueve el cultivo de pasturas megatérmicas (especies adaptadas a las elevadas temperaturas) para mejorar la recría de las vaquillonas de reposición.

Hacia el sur, la estrategia apunta a enriquecer el pastizal con fertilización y mediante la introducción de raigrás y lotus. Por otra parte, la incorporación de animales con una “genética resistente” mejora los rendimientos, dijo Balbuena.

A lo expuesto hay que añadir que en los últimos cinco años, aumentó la cantidad de productores que arman su corral para engordar el ganado en invierno en el centro-oeste de Chaco. Para Balbuena, estos sistemas productivos poseen, además, un “desafío ambiental” que apunta a reducir la emisión de metano generada por los vacunos y cuya disminución puede lograrse a partir de ejecutar un plan de manejo preciso.

El desafío de ser más eficientes

Para los especialistas, puede lograrse con el empleo de técnicas reproductivas y nutricionales, la aplicación de un calendario sanitario adecuado y la incorporación de razas con una genética idónea para adaptarse al clima subtropical. Así, la región podría producir 250.000 terneros extras. “Con un manejo eficiente del rodeo”, explicó Balbuena , “el mismo plantel de vacas podría producir un 65% de terneros por año”.

En este contexto, Sampedro dijo que era necesario “producir más terneros para tener más novillos”, dado que “nuestro país necesita generar mayor oferta de carne para cubrir la exportación y el consumo interno”. “Una deuda de la ganadería es incrementar el peso de faena para lograr una mayor producción de carne”, coincidió Balbuena.

Asimismo, el técnico afirmó que la región Chaco-Formosa “cuenta con el conocimiento y la disponibilidad de materia prima necesarios para realizar un engorde eficiente” en la misma zona de producción con el aprovechamiento de los subproductos de la industria como derivados de soja, arroz y maíz. Si bien la principal actividad del NEA es la cría de terneros, la región produce novillos que se engordan en Corrientes y Chaco.

Con relación a los desafíos del sector a futuro, Sampedro explicó que era básica “la inversión en caminos, electrificación rural y manejo eficiente del agua para mejorar la calidad de vida del personal que vive en las estancias”. Estos problemas de la coyuntura “influyen negativamente en la adopción de tecnologías”, continuó.

Finalmente, afirmó que “el potencial de la región es enorme”, aunque sugirió la necesidad de “pensar con una visión estratégica y de trabajar junto a otras instituciones para lograr un cambio significativo en la ganadería”.



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