“Al Gobierno podemos hacerle marchas, concentraciones o cien paros que no les importa. No son permeables a nada, lo único que les interesa es ver cómo se resuelven sus graves problemas en Comodoro Py“. Esto dijo a Infobae el secretario general de la CGT Azul y Blanca, Luis Barrionuevo, procurando poner en primer plano las causas judiciales que hoy complican como nunca a varios nombres rutilantes del staff kirchnerista, empezando por el vicepresidente Amado Bodou.

Pese al reconocimiento de no saber ya qué hacer para conseguir al menos una respuesta del Gobierno a sus reclamos de todo tipo –que van desde la inflación hasta la inseguridad, pasando por cuestiones impositivas o la mala situación de los jubilados–, el dirigente gastronómico confirmó que el compacto que integra con el espacio deHugo Moyano, llevará adelante un nuevo paro general de actividades por 24 horas, probablemente en julio.

Resta definir si la medida de fuerza se realizará una vez concluido el Mundial de Brasil, como aconsejan los libros, o en pleno desarrollo de la Copa del Mundo, según sugieren algunos opositores con ganas de innovar. También podría jugar alguna incidencia para los planes del sindicalismo opositor lo que hagan o dejen de hacer en campos brasileños Messi, Agüero y compañía. Hay que admitirlo: no será lo mismo para el humor social una actuación destacada de la Argentina que una rápida vuelta a casa.

Durante el contacto con este medio, Barrionuevo, se quejó de la nula disponibilidad del Gobierno para abrir alguna instancia mínima de diálogo con el sindicalismo: “Hoy nadie habla con nadie”.

Apuntó también, hablando de la sucesión presidencial, que el gobernador Daniel Scioli “cada vez está más solo”. El sindicalista se reservó una última bala para sus pares de la central oficialista del metalúrgico Antonio Caló: “Están tan alejados de las bases -dijo-, que las fábricas se les llenaron de gente de izquierda, que ahora no saben controlar”.

Los referentes del espacio que comparten moyanistas y barrionuevistas se reunirá esta semana para definir aspectos centrales del rasgo que tendrá el próximo paro. También analizarán las posturas que llevarán a la Semana Social que organiza la Pastoral Social Nacional, un ámbito que los obligará a convivir tres días, entre el 27 y el 29 de este mes, en Mar del Plata, con sus pares de las otras centrales sindicales.

El principal gran problema para la realización del que sería el segundo paro, que tendría como fundamento la reticencia del kirchnerismo a subir el mínimo no imponible que se descuenta por Ganancias, es el propio Moyano, cuyo principal dilema hoy ya no es cuándo ni cómo, sino para qué realizar una huelga, con todos los esfuerzos y riesgos que eso implica, cuando lo más probable es que una vez terminada pase sin más al bibliorato de las causas perdidas.

“El actual esquema impositivo pulveriza salarios y aguinaldos enteros”, sumó su queja el panadero moyanista Abel Frutos, con el hilito de voz que le quedó después de gritar locamente los goles de Independiente que lo devolvieron a la máxima categoría del fútbol local. Moyano, otro fana del Rojo con mucha participación en la interna de ese club, esta vez se cuidó de no mandar a pegar carteles triunfalistas antes de tiempo.

El camionero concentra hoy energías en la lucha por mejoras salariales en su propio gremio. Y quiere dar la nota. Aunque ninguna organización lo consiguió en este turno paritario, Camioneros reclama una recomposición salarial del 40 por ciento. Los empresarios del sector ofertaron un 26 por ciento pagadero en tres cuotas: “Los sacamos cagando”, detalló Pablo Moyano hijo, en un nuevo tributo a la lengua de Cervantes. Ya se habla de “paros sopresivos” por sector.

Socio de Moyano y Barrionuevo en las últimas protestas, la UTA (colectiveros) de Roberto Fernández consiguió un aumento del 28 por ciento para los choferes de corta y media distancia (quedó pendiente la negociación para los conductores de larga distancia); pero lo más destacado para el gremio y las empresas de transporte colectivo es queel Gobierno analiza subir los subsidios destinados al sector. Se trata de un aporte capital para el sostenimiento del actual sistema.

Una cifra similar a la de UTA negocian los cuatro gremios ferroviarios, incluida la Fraternidad (conductores de locomotoras) de Omar Maturano, que juega el mismo juego que la UTA: combatir al Gobierno desde el sindicalismo opositor sin renunciar al puesto que ocupan en la CGT K. Sin ir más lejos, el martes ambos participaron de la marcha de jubilados a la Anses, patrocinada por Moyano y Barrionuevo.

Otro gremio formalmente oficialista, la Asociación Bancaria de Sergio Palazzo también está en el ojo de la tormenta: la patronal sigue sin atender sus reclamos salariales y por eso continua con un plan de lucha que contempla paros durante la última hora de atención al público. Ayer fue así y lo mismo está previsto para hoy y para el 18 y 19 de este mes.

El disparador de este conflicto fue el despido de 36 empleados de la Caja Popular de Ahorros de la provincia de Tucumán. Una medida que desembocó en la desmedida represión policial contra quienes salieron en defensa de los trabajadores cesanteados. Teléfono para el gobernador José Alperovich.

Por: Ricardo Ríos rrios@infobae.com



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