Como se dio a conocer, el pasado lunes un ómnibus de la empresa Plusmar, interno 3066 con treinta y seis pasajeros a bordo volcó en las cercanías de la ciudad de Chascomús. El hecho, que provocó la muerte de una mujer de setentaaños y heridas de distinta consideración a otros treinta y cinco pasajeros, se produjo en circunstancias en que el vehículo se dirigía por la ruta Nº2 a Villa Gesell, a las 11,30, en un tramo recto y con óptimas condiciones meterorológicas.

Hasta aquí la crónica escueta, fría, casi carente de interés incluso para quienes alimentan su morbo cuando el estrago en una carretera es grande, con choques en cadena, con varios muertos, etc. Pero seguramente no pensarán así los familiares de la mujer fallecida, para quienes no podría ser que esto sucediera ya que no habría razón para ello. ¿O sí?

Hasta el momento no se ha dado explicación alguna de las razones del siniestro. Desconocemos cuáles serán las justificaciones que tanto la empresa como el personal de conducción involucrado expondrán cuando estén frente a un juez.

Pero de lo que podemos estar absolutamente concientes es de que no hay justificativo alguno que nos quiera hacer entender que los omnibuses actuales argentinos son seguros, como en una oportunidad lo sostenía a pie juntillas un chofer, en diálogo con quien esto escribe. Una falacia total.

Porque -y no hay que ser cientifico para darse cuenta- la inseguridad de viajar en estas máquinas parte desde la simple razon de la forma y tamaño de la carrocería. ¿A quién pretenden hacerle entender que un elemento más alto que ancho puede mantener un régimen  de circulación sin que en algún momento la vertical de la fuerza de gravedad se desplace produciéndose el vuelco?

Cualquiera que alguna vez haya conducido un automóvil sabe que a medida que se aumenta la velocidad, el auto se “aliviana” y pareciera que el tren delantero se levantara del piso, mientras que el volante debe ser aferrado con fuerza para evitar que las ruedas puedan buscar salir de la línea de marcha recta. Cuanto más si se trata de un ómnibus, y sobre todo de las actuales unidades, construídas desafiando todas las leyes de la física.

Una velocidad excesiva para ese tipo de vehìculos, un obstáculo (piedra, trozo de metal, mancha de aceite o grasa) sobre la cinta de la ruta, un “morder” la banquina, sobre todo si está más baja que el pavimento, un viento arrachado de costado, o un chofer pasado de sueño y…ya se tumbó.

He viajado varias veces en unidades de este tipo, en el piso superior, y un par de veces con tormentas y vientos. Puedo asegurar que no sólo yo, sino otros pasajeros nos sentimos con un estado de ánimo cercano al  terror al notar el bamboleo del ómnibus. Tanto, que en uno de esos viajes pude ver a una señora mayor con los dedos entrelazados rezando. Como lo lee: re-zan-do.

Una acotación al respecto: ¿Usted prestó atención alguna vez a la forma de la carrocería de un auto de Turismo Carretara? ¿Qué ocurriría si fuese más alto que ancho?

Creo que es llegada la hora de que se prohiba la fabricación de omnibuses de tales características, pues nada justifica poner en riesgo la vida de los pasajeros ni de la tripulación misma, en aras de una mayor rentabilidad (para las empresas) que arroje cada viaje. Si no se diseñan de una buena vez y para siempre carrocerías adecuadas, los accidentes como el del lunes continuarán repitiéndose, con la innecesaria pérdida de vidas.

Mario Marini

elperiodista12@hotmail.com



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Comentarios:

1 Comment

  1. Elizabeth Rodriguez
    21 mayo, 2014 at 9:56 AM — Responder

    Que bueno sería leer una nota seria con respecto a este tema. Una nota donde se plasme la investigación seria y comprometida de un periodista. En el tema del transporte el diseño de los buses es ínfimo, al lado del de corrupción y de los niveles de explotación al que son sometidos muchos de los conductores de este medio de transporte. Por que no investigar como las empresas coimean a CNRT o dibujan libretas de trabajo o en algunos casos tienen doble libreta para hacer pasar los controles?. Me parece que como comunicador social caer en lo fácil no es de buen periodismo. Investiguen las condiciones de trabajo en Plusmar, averigüen, métanse e informen como corresponde. Gracias a Dios tengo 20 años trabajando en las rutas argentinas y te puedo asegurar que mucho de lo que habla esta nota es de una simpleza indignante. Compara el diseño de un ómnibus con el de un auto de TC por favor!!!

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